jJUCA-TlGREl!
ZARZUELA EN UN ACTO
LETRA
IDE UsTICOL^S GrJEòJ±3X-J±JDJ±
SEGUNDA EDICIOtf
1896
íjuca-tigre;!
\ i.
j (2
ZAÍtZUELA EN UN ACTu
LETRA
IDE 1TIOOLAS C3-R,^2ST^X)^.
SEGUNDA EDICIÓtf
1S96
Papeleta volante repartida con profnsioii por las
calles de Rio Janeiro, para asustar ala coni-
panía Pastor.
Digitized by the Internet Archive
in 2013
http://archive.org/details/jucatigrezarzuelOOgran
La odisea de "Jw-Tigre"
Junto con la nueva edición de esta obra, que nues-
tros excelentes vecinos dei Brasil se han empenado en
levantar á las esferas de las más sonadas de controvérsia,
política, internacional, y literária, publicamos, tomando
de la prensa brasilera, oriental y argentina, las narra-
ciones y detalles que han dado nueva resonancia á
este juguete teatral, tan estruendosamente recibido en
la noclie de su estreno, tan universalmente propagado
por médio de su primera y enorme edición (50,000
ejemplares), y, finalmente, tan cómica y ruidosamente
puesto en boga por los inconcebibles actos de fuerza,
por las amenazas públicas de muerte, por las asonadas
callejeras, las publicaciones periodísticas, las proclamas
incendiarias, las hojas volantes terrorííicas, los anónimos
amenazadores, y la actitud inconcebible de las autori-
dades de todo órden, ante la asumida por grupos de
gentes revoltosas contra los artistas de la Companía
Pastor, que habían arribado á aquellas playas, confiados
en que seria una verdad el dictado de libérrima adju-
dicado á aquella república, y un hecho el respeto por
sus leyes que tutelan y protegeu á todos cuantos
pisan su hermoso suelo.
Explotaciones , mezquinas, apetitos inconfesables,
ódios mal encubiertos, despechos y envidias instintiva-
mente sentidas, han movido todo este cúmulo de actos
groseros y escandalosos, mistificando la opinión, adul-
terando los hechos, dtformando la misma obra de una
manera estúpida y tonta, para enardecer espírítus
vehementes ó irrefiexivos, que se han puesto, sin
saberlo tal vez, ai servicio de las más bajas pasiones,
con menoscabo dei bien entendido nombre nacional,
- 6 -
de su propia clignidad ciudadana, y de los intereses
de gentes que iban ai Brasil cem la misma confianza
con que se puede ir á cualquier país culto y civilizado
dei Universo.
Compárese la obra que publicamos, que es la misma
que se represento en el Teatro de la Zarzuela de Buenos
Aires, como puede comprobarse con los ejemplares que,
aunque raros, se encuentran á la venta, en manos dei
público, y en todo caso, con el que queda archivado
en la casa editora, con las mistiíicaciones que sobre
ella hace el manifiesto profusamente repartido en las
calles de Rio Janeiro en los momentos de la Regada
á aquella capital de la Companía Pastor, y saltará en
el acto á la vista, la indigna y cobarde explotación
que se ha pretendido hacer de este libro,, ante la
indignación nacional, para lograr el rechazo de la
Companía, y las miras dei negocio, que se proponían
los ya conocidos autores de esta baja explotación.
Sabemos que el senor Pereira, acaudalado empresário
de Rio, ante quien iban dirigidos los tiros que tenían
por blanco su bien repleta bolsa, justa y altivamente
indignado, exclamo:
— "jJuro por lo más sagrado, que aunqué tuviera
que perder mi fortuna que es cuantiosa, y hasta mi vida
que estimo en mucho más que todos los bienes de la
tierra, no entraria jamás en el más ínfimo 'negocio,
con los bajos autores de esta cobarde y criminal
explotación!''
Ahora vah los documentos y relatos publicados por
la prensa ó por hojas volantes, en el Brasil, en la
República Oriental y en la Argentina, cerrando esta
revista con el providencial acontecimiento de la lotería
de diez mil pesos oro, caída en suerte ai actor Mesa
(uno de los expulsados ), ai dia siguiente de encontrarse
en Montevideo, sin equipaje y sin dinero, pues todo se
lo habían robado en su deportación artística — primer
ejemplo en este mundo sublunar.
Llamamos así mismo la atención sobre el grabado
mortuorio que insertamos, fac-simil exacto dei arrojado
por millares en las calles de Rio Janeiro para asustar
á la Companía.
Hemos creído deber reunir todo en este pequeno
volúmen, como recuerdo histórico-literario de hechos
difíciles de encontrar pendent en ningún punto dei
globo, en este íin de siglo xix.
Los Editores.
L.AS MANIFESTACIOttES DE RIO
LA ACTITUD DEL PUEBLO Y DE LA POLICIA
TODOS LOS DETALLES
De La Raxón de Montevideo dei 18 de Júlio de 1869.
A bordo dei "Oropesa"
En el vapor inglês "Oropesa" de la línea dei Pacífico, lle-
garon ayer, (27 de Júlio), como lo anunciamos en nuestra edi -
ción de la tarde, las dos compaíiías organizadas por el empre-
sário Pastor para dar en Rio Janeiro una serie de representaciones
alternadas de zarzuela y ópera espaíiola, y cuyo inmediato
regreso ai Rio de la Plata ha sido motivado por los sucesos de
que oportunamente dió cuenta el telégrafo.
Deseando completar los informes ya conocidos, con la na-
rración de las mismas víctimas de tan estrana aventura, nos
trasladamos de maílana á bordo dei mencionado trasatlán-
tlántico.
Allí estaban, Lola Millanes, Gil, Mesa, Maiquez, el senor
Oliva, representante de la empresa y los ciem ás artistas que
forman la companía de Zarzuela dirigida por Enrique Gil, y
la que iba á cargo dei maestro Bocalari á representar la Do-
lores-
Todos vienen sumamente impresionados por las manifesta
ciones hostiles de que fueron objeto, no acertando todavia á
explicarse como han podido escapar ilesos ai furor de la po-
blación fluminense, que creían una de las más cultas de esta
parte de la Amériea dei Sur.
lia llegada ú Rio
— Vds. no se imaginan, nos dijo el seíior Oliva, las que hemos
p asado !
Salimos de aqui, ó mejor dicho, de Buenos Aires, sin sos
pechar nada de lo que nos esperaba, v llegamos á Rio, despues
de un viaje expléncliclo, deseosos de bajar á tierra para empe
zar nuestras tareas. Pêro no bien hubo f ondeado el Ibéria en
el puerto, y una vez visitado por la autoridad sanitária, se pre
sento un oficial de policia, acompanado de dos ó três guardiãs
civiles, á pedimos que si el £v, Pastor y el actor Gil se en-
contraban á bordo, los hicieramos^ trasladar á uno de los va
pores que debian partir para el Rio de la Plata, pues de lo
contrario no podría la autoridad responder de la vida de los
d emas artistas Cjue se encontraban á bordo. Como no nos ex-
plicáramos el por qué de esa extrafla determinación, el oficial
de policia nos hizo saber entonces lo que pasaba. Los alum-
nos de la Escuela Militar, en unión con los estudiantes uni
versitarios y muchas personas dei pueblo, esperaban en el muelle
de pasajeros la llegada de la compauia para hacerle una ma-
nifestación hostil, por haber sido la que interpreto hace dos anos
en Buenos Aires, la pieza "Jucá Tigre" dei sefíor Nicolás Gra-
nada.
Los ânimos estaban muy exaltados, segun el funcionário de po-
licia, y eso podia dar lugar á un serio conflicto, si con los demás acto-
res bajaban el empresário Pastor y el senor Gil, contra los cuales,
sobre toclo, parecia animada la población de las peores intencio
nes. Le respondi sin vacilar ai oficial que el seiíor Pastor no se
encontraba á bordo, y que el senor Gil no liaria lo que se le incli-
caba; quehabía sido contratado para trabajar con sus companeros
en Rio Janeiro, y que creia de su cleber no sustraerse por ningún
pretexto, á sus obligaciones. A esto se me replico de nuevo, que
la policia no podia responder de nada y que yo mismo,si queria
evitar cualquier contratiempo, me guardara bien de decir que vé-
nia en representación dei senor Pastor. Entretanto, mientras yo
me entendia con la policia, unos cuantos individuos de mal aspec-
to llegados en botes, poço antes, habían saltado á bordo con aire
amenazador. El comandante dei vapor los obligó inmediatamente
á que volvieran á sus embarcaciones, y como ya no había tiempo
que perder, nos dispusimos á bajar á tierra.
El «loseml>ar«iiie
De acuerdo con la policia, resol vimos desembarcar lejos dei
muelle de pasajeros, y así lo hicimos.
En el mueíle había mucha gente, pêro se contentaron con
miramos pasar sin proferir ninguna amenaza, Del puerto nos
dirigimos ai teatro Santa Ana, unos en coche, otros á pié, evi •
tando las calles centrales á fin de resolver con el empresário,
seuor Pereira, lo que debía hacerse. Allí me enteró este caba-
llero de la reunión de la víspera, en la que se había resuelto
que ninguna de las compaíiías trabajara en Rio. Pêro cuando
estábamos reunidos en el interior dei teatro, nos vinieron á
avisar que una gran cantidad de pueblo se había estacionado
en la calle, profiriendo gritos amenazadores contra nosotros, y
esperando nuestra salida. La policia se encargo de disolver á
los manifestantes, y cerca ya de anochecer, pudimos salir á la
calle.
Dificultades para encontrar alojaniiento
Entretanto, no sabíamos donde ir en busca de alojaniiento.
En algunos hoteles se negaban á recibir á los artistas, por te-
mor de un asalto por parte de los estudiantes y de los cadetes
de la Escuela Militar, que eran los irás exaltados y á quienes
no se había logrado convencer de que Pastor no estaba con
nosotros.
La policia me había propuesto que las mujeres que forman
parte de la companía, fueran en comisión á ver á los alumnos
de la Escuela Militar para peclirles disculpas por las ofensas
inferidas &l pueblo brasilero con la representación de Juca-Tigre,
y obtener cie ellos que los dejaran trabajar, para de ese modo
resarcirse de los gastos dei viaje.
Rechace indignado esa indicación humillante, y me puse en
camino á fin de buscarles acomodo á los companeros, lo que
después de mucho trabajo pude por fin conseguir, gracias á los
ofrecimientos de dos ó três compatriotas que se llevaron á sus
casas á los que no habían hallado alojaniiento.
A Gil tuve que esconderlo en los aposentos de una actriz
espanola, donde lo tuve bajo liave hasta el dia siguiente, para
evitar que se fuera á la calle y diera orígen con su presencia á
algún conílicto.
Una visjja íniportnna
Después de arregladas las cosas convenientemente, me fui á
un hotel cerca dei teatro, y estaba en lo mejor de mi primer
sueiío, cuando se me presentó el dueíio dei estabiecimiento á
decirme que siete indivíduos de mala catadura me estaban es -
perando en la puerta y deseaban hablarme para pedirme uma
satisfação, porquê yo era el seflor Pastor, y había insultado ai
Brasil, haciendo representar una obra llena de impropérios con-
tra ese país.
■ Me limite á responderle ai hotelero que no me moveria de
mi cuarto y alli me quede dispuesto, para el caso que vinieran
á molestarme, á hacer uso de mi revólver. Felizmente la noche
se pasó siii el menor incidente.
- 10
Otros incidentes
Al dia siguiente, supe antes de embarcarme, que el secreta-
rio de la compaiiía de ópera y su seílora, habían estado á punto
de ser víetimas cie un atentado en el restaurant donde comían.
Las personas que allí se encontraban supieron que ambos per-
tenecían á una de las companías contratadas para el Santa Ana,
y 'sin entrar en más averiguaciones, empezaron á amenazaiios.
Al principio no hicieron caso; pêro la cosa se iba poniendo fea,
y no Inibo más remédio que abandonar el local por una puerta
ciei fondo.
Lo? clientes de la casa, habían exigido de su dueiío esa sa-
tisfacción á su honor ofendido por la presencia de las dos artistas
culpables de pertenecer á. la empresa Pastor.
Mesa tambien se vió de noche en sérios aprietos para librarse
de un grupo cie estuciiantes ctue lo detuvo en la calle de Ouvidor,
donde tuvo la imprudência de presentarse.
Su ingenio lo salvo, quién sabe de que amargo trance! A las
preguntas que le dirigieron,respondió en italiano, mostrándose sor-
prendido cie que lo confundieran con la persona indicada, y no
bien logro convencer á sus interlocutores de que era un genovês
que nada tenía que ver con los artistas contratados para el Teatro
Santa Ana, escumo el bulto, alejándose cie las cailes más con-
curridas .
]La partida
En fin, gracias á Dios, pudimos embarcamos en el Oropesa,
después de una noche llena cie agitaciones y sobresaltos, prote-
gidos por la policia que nos acompanó hasta el muelle, á donde
llegamos, como ai desembarcar, en médio de unos cuantos grupos
de personas dei pueblo que nos miraban con aire amenazador.
Si hemos salvado el pellejo, eso se debe á un inilagro, pues la
misma autoridad nos declaro que en caso cie un atentado, no po-
dría disponer de los guardiãs civiles, que, en circunstancias como
aquella, suelen hacer causa común con el pueblo. Vdes. no se
figuran el furor cie que estaban animados aquellos hombres con-
tra nosotros. Por las cailes se repartían pequenos carteies rosados
en el que se veia una, cala vera rodeada de tibias humanas, entrela-
zadas con puhales y debajo esta inscripeión: j castigo!
Creo que Maiquez tiene uno.
I«os carteies fúnebres
El seíior Maiquez nos ha ensenado en efecto ese extrano espé-
cimen litográfico que conserva como un recuerdo de su viaje á
Rio, y dei cual no se desprenderia dice, á ningún precio.
Como si no basatra el reparto por las cailes de ese anuncio
fúnebre y amenazador, los organizadores de la manifestación con-
. — 11 —
tra lacompaííía Gil, los hicieron publicar en los diários de niayor
circulación.
En la cuarta página dei Jornal do Commercio, el mas formal
y antiguo de los órganos de la prensa fluminense, puede verse la
copia de uno de ellos.
lia causa «le todo
El seilor Oliva, lo mismo que los demás artistas de la com-
paiiía de zarzuela, creen que la manifestación de que han sido
objeto, fué preparada desde aqui por un periodista fluminense
que hace tiempo reside en Montevideo. Ese caballero había con-
tratado en sociedad con un empresário de Buenos Aires, á la
Millanes, á Gil, Mesa, y algunos artistas más para dar una série
de representaciones en Rio de Janeiro; pêro como no diera cum-
plimiento á la parte material de las obligaciones contraídas, # la
cosa quedo en nada. Después de eso, á instancias dei sefior Pereira,
se formo en Buenos Aires el elenco de la troufipe que tomo
pasaje en el Ibéria, y en la que íiguraban aquellos mismos artis-
tas. Pêro antes que ellos se embarcáran aqui, habían sido en-
viados á Rio de Janeiro numerosos ejemplares de una proclama
en português, pêro impresa en el Rio de la Plata, y en la cual
se hace la historia de la representación de Jucá Tigre, dando á
conocer ei nombre de los actores que estrenaron la pieza.
El Pasqnin
«Sigue en este mes para Rio de Janeiro, — dice el cartel, —
debiendo embarcarse el dia 15 en Buenos Aires, una compa-
nia de zarzuela espanola, que va á trabrjar en el teatro Santana,
y cuyo empresário es un tal F. Pastor, el más encarnizado
enemigo dei Brasil en el Rio de la Plata. Llegó á tal punto
la odiosidad gratuita de Pastor contra nuestro pais, que el ano
pasado encargo ai seilor Nicolás Granada, una pieza ó cosa
parecida contra el Brasil, á fin de que su compania la llevará
á la escena.
Los actos de heroísmo practicados por los brasiieros, unos
florianistas, otros federalistas, que en lucha abierta se batian
ya en la bahia de Rio de Janeiro, como en los Estados de Rio
Grande, Santa Catalina y Paraná, cada cual más valieníe, de-
fendiendo _ con valor su causa, ya de la revolución como
de la legalidad, fué el motivo que Granada tomo para tema
de ridículo contra el Brasil y los brasiieros.
La pieza fué anunciada á los cuatro vientos en vistosos
carteies para representarse en el Teatro de la Comedia, figu-
rando en la lista de personajes que en ella tomaban parte,
los artistas Enrique Gil, Francisco Mesa y otros, alentados
por el célebre Pastor.
En la primera noche de representación, el teatro rebosaba
- 12 -
de espectadores, la mayor parte argentinos, ávidos de oii los in-
sultos contra nuestro país, tal es el amor que nos profesa ese
pueblo. Asistían ai espectáculo três brasileros que se hallaban
en esa ocasión eu Buenos Aires, y que quisieron presenciar
aquella monstruosidad! En el intervalo dei primer acto, levántá-
ronse, é indignados protestaron contra las ofensas é insultos
arrojados sobre el Brasil y nuestros hombres. Una turbamulta
de canallas, dominados por el ódio que tienen á nuestro país
(nacion siempre generosa y hospitalaria pai a todo extranjero que
la procura) agredió cobardemente á aquellos dignos compatrio-
tas nuestros, hisultándolos, y habría atentado sin duda contra
sus vidas, si la policia no se hubiéra presentado á tiempc>.
Esos três brasileros, cuyos nombres no tenemos autorización
de revelar, — dos eran florianistas y uno federalista, — demostra-
ban con ese noble ejemplo de civismo, que, lejos de la pátria, se
olvidan las opiniones políticas, cuando se trata de reprimir ofen-
sas tan vilmente inferidas.
Ellos eran apenas três; entretanto, los cobardes que les agre-
dían se contaban por cientos, teniendo así que ceder á la fuerza
bruta.
Los espetáculos continnaron algunas noches sin que las au-
toridades impidiesen ai tal empresário Pastor, que henchia su
bolsa á costa de los insultos lanzados contra mi país americano.
En los entreactos, los vendedores anunciaban en alta voz la
venta dei libreto con estas palabras: El libreto contra los ma-
cacos brasileros ã cincuenta centavos! Las ediciones se agotaban,
y los espectdcidos henchíanse de una turba que remedaba nues
tro idioma en apartes ridículos, porque los cómicos representa-
ban dei mismo modo, hasta que nvestra Legación Jiubo de pasar
una nota enérgica cd gobierno argentino, qne aiendiendo la jn-sta,
reclamaciÓJi, mando prohibír la repre^entación de la célebre co
media y destruir las libretos (pie se encoidrasen.
Sin embargo, eso sucedió despues de haber sido vendidos
veinte mil ejemplares y cuando el autor y el empresário habían
henchiclo sus raquíticos bolsillos. " En esa pieza, Peixoto era
" representado por el tipo de Escupe balas; Castilho, por Trone
" o mondo; Custodio, por Mulato fanfarrón; el almirante Gon-
" çalves, por Jugador de oficio; Juca-Tigre, por Carnicero Bar-
u boza; Cassiano do Nascimento, por Bobo alegre dei ministério
" y otros. Nuestro ejército era representado por unos cuantos
" negros harapientos, y nuestro país, nuestro querido Brasil,
u por mi macaco que se presentaba en la, escena para iiacer
" gestos grotescos, que la caualla ce?.ebraba con estrepitosas
" carcajadas ".
Pues bien, esa companía es la misma que va á trabajar en
el teatro < Santana de Rio Janeiro, y álguien ponderando ai
empresário Pastor su audácia de ir ai Brasil, respondió cinica-
mente estas palabras textuales : De los brasileros solo quicro
la plala y nada más.
Entretanto, el artista espaílol Eliseo San Juan, solo porque
en un teatro de Buenos Aires no guiso cantar el himno argen-
tino, en el cual hay un verso alusivo en contra de su país,
fué agredido y maltratado por cl pueblo argentino, escapando
■milagrosamente, teniendo casi que huir con su esposa; la ar-
tista Clotilde Perales, para Espana, á fm de evitar mayores
disgustos.
Un pueblo que es tan celoso por sus brios, debiera ser el
primero en saber respetar los de los otros.
Ahí queda la narración dei hecho, motivo de este impreso.
Mostremos dignos compatriotas, que el brasilero tiene brio y la
lección que merecen Pastor y sus audaces artistas, debe ser pro-
vechosa.
Los brasileros dei Rio de la Plaia esperan y coníian en los
dignos brasileros de Rio Janeiro sin distincion de partidos, que
sabrán dar una leccion á esos cobardes detractores de nuestro
país.
A la juventud brasilera especialmente nos dirigimos.
La dignidad dei Brasil exije una reparación.
Nosotros descansamos en vuestro patriotismo.— Júlio 5 de
1896.— Los brasileros residentes en el Rio de la Plata.
I<o «i^ae clice el seiior Granada
Despues de conversar con los artistas de las dos companías'
nos acercamos ai seiior Granada, que como se sabe es el autor
dei "Juea-Tigre".
Rió grandemente cuando le referimos lo que aseguraba el
manifiesto sobre su obra.
—No hay en todo eso una palabra de verdad, dijo, y se
conoce que el que ha dado los datos, ó es un fumista 6 una
persona que no tenia otro objeto que daííar á los pobres artistas
que iban á Rio con la honrada idea de ganarse la vida.
En mi juguete cómico, que no tenía ni- remotamente la idea
de ofender ai pueblo brasilero sino de criticar vicios y exage-
raciones de carácter dignos de correctivo, alli y en cualquier parte,
no figuraban, ni por lejana alusión, ninguno de los hombres
distingaidos y notables á que se refiere el proclamista patriotero.
No habían tales monos caricaturando á aquella nacionalidad.
Se vé que el autor dei manifiesto, ni ha visto, ni ha lei do
mi libreto.
La sola circunstancia de asegurar, según Vd. dice, que el
"Jucá Tigre" tenía mas de un acto, revela, adernas de las otras
inexactitudes á que me he referido, lo que acabo de decir.
Hay una porción de datos que dan fuerza de evidencia á
esto mismo.
El dei manifiesto asegura en su referencia, que la obra en
cuestión se dió no sé cuantas veces entre los aplausos de la
- 14 -
canalla porteíla (tales son sus palabras) y que solamente cuando
el Ministro Brasilero pasó una nota enérgica ai gobierno, se pro-
hibieron sus representaciones.
Todo eso es falsísimo.
Jucá Tigre no se dló sino una sola vez.
El gran desórden se produjo en el vestíbulo dei teatro de la
Zarzuela, y más que por un silbido ahogado que se dejó oír en
médio á los ruidosos aplausos, por motivos políticos con atingen-
cias á la revolución que acaba de tener lugar en Buenos Aires,
y cuyo recuerdo no creo oportuno suscitar nuevamente, siendo
como es conocido allí este hecho por todo el mundo.
sso se quejó nadie.
No hubo una sola línea de nadie reclamando contra la re-
presentación. _ '
Era entonces ministro de Relaciones Exteriores el doctor
don Eduardo Costa, y preguntándole yo un dia, si aunque más
no fuera en conversaciones privadas, el Ministro Brasilero había
lieclio alguna alusión á la obra, se eclió á reir y me contesto :
— Es bastante hombre de mundo y excelente diplomático mi
colega, para embarcarse en esas cosas que podian poner á su
pais y á él en ridículo
Adernas, desde que la obra no menta para nada las insti-
tuciones ni las autoridades brasileras, satirizando tau solo tipos
que aun creemos que no existen sino en la fantasia de las
gentes de buen humor, seria poço sério que la legación y la
cancilleria se ocupáran de estas cosas, que, por el lado de la
moral y las buenas costumbres, están reglamentadas por las
leyes mumcipales, y por el lado literário pertenecen en abso-
luto á los dominios de la crítica."
Los ejemplares no se destruyeron tampoco por la mano dei
verdugo, como, recordando escenas de la vida de Galileo, ó más
alegremente de Boccacio, inventa el hombre dei manifiesto.
Se vendieron si, y se vendieron en cantidad de cincuenta
mil ejemplares, (50.000) en números redondos.
I Qué más puedo decir á usted, mi amigo, concluj^ó amable-
mente el senor Granada, nunca soíié que una verdadera tonte-
ría. escrita en horas, sin pasiones que yó jamás he sentido contra
nadie y menos contra _un pueblo porei que no abrigo ■ rencor,
temendo entre sus hijos muchos amigos con cuya amistad me
honro, y á cuyo lado he pasado horas de intimidad, de penú-
rias y de triunfos, en la gloriosa campana dei Paraguay, nunca
soné, decía, que esa pochade fugaz, jemela de u Tabardillo ",
" Los Brigantes ", ó cualquier otra obra por el estilo, por las que
nó ha llegado á mi noticia que nadie se haya enojado, hubiera
tenido la fatal virtud de conmover á un pueblo entero, y de hacer
expulsar despues de dos anos de muerta, á una pobre troupe de
artistas, que abrigaban la idea Jeque les era lícito trabajaren una
tierra constituída baj o el símbolo y los princípios de la libertad.
— 15 —
A PROPÓSITO DEL PASQUMERÍ
Un diário de Rio de Janeiro, O Paiz que está á la
cabeza dei periodismo verdaderamente intelectual de
aquella capital, le propina los siguientes zurriagazos
ai autor de los pasquines mandados por él desde aqui
para promover ese escândalo.
Dice O Pau dei 17 cie Júlio:
" El apoderado de la empresa de Luis Pereira tuvo en el
Rio de la Plata un intermediário oficioso; ese individuo, una
vez organizada la compaíiía por el ageute Pastor, que el mismo
recomendo, exigió como pago de sus servicios de intermediário
el interés de cinco por ciento en las ganâncias de la empresa
en esta capital. Habiendo sido rechazado en esa sociedad dicho
individuo, mando imprimir los boletines que son conocidos por
su larga diseminación en esta ciudad, con el fin de perjudicar
á la empresa.
Una tal especulación que dió lugar á venganzas de intereses
entrevistos y no realizados, no debe encontrar éco en l$)s cora-
zones generosos dei pueblo fluminense.
Esta es la verdacl, y como tal debemos proclamaria, ai ob-
jeto de evitar una clamorosa mjussticia."
El mismo número de O Pai 2 publica el siguíente
telegrama de su cOrresponsal cie Buenos Aires:
"En el "Ibéria" ha partido con destino á Rio Janeiro la
compartia de opereta y zarzuela contratada por el empresário
Pereira para el teatro Santana.
"Los enemigos dei referido empresário, todo lo han keeho
para evitar la partida cie las companias, compuestas de los me-
jores artistas de todos los teatros de esta capital.
Mientras tanto, dichos artistas han partido, declarando con-
fiar en la gentileza y galanteria de los brasileros. ".
HASTA LA PROVIDENCIA
Hasta !a Providencia parece que hubiera querido
mostrar su indignación por las injusticias cometidas
contra los pobres actores expulsados, premiando á al-
guno de ellos de la manera verdaderamente sorpren-
- 16 —
dente que va á verse, segúu el relato de La Razòn
de la tarde de Montevideo, en su número dei 28 de
Júlio. — Dice a si:
JUCA-TIGRE— jffASCOTA
Hay que creer en lo providencial cuando acaecen hechos
como el que vamos á narrar.
Todo el inundo sabe como f ueron expulsados de Kio de Ja-
neiro los artistas de le Companía Pastor, por el crímen de
haber puesto en escena en Buenos Aires, este empresário, dos
anos há, la zarzuela Jucá Tigre.
Enfre los deportados, se encontraba el simpático y popular
actor selíor Mesa.
Llegó anteayer con los demas companeros mártires, los cua-
les siguieron viaje para Buenos Aires, quedándose él por un
dia en esta ciudad en donde tiene su família.
Por la tarde, estando en el colmado donde se hallaba antes
ubicada la Bodega dei senor Orejuela, jugando una partida de
naipes con un amigo, se le ocurrió comprar un billete de lo-
tería á un lotero que se lo ofrecia con insistência.
Cuen|a Mesa, que la noche antes, viniendo en viaje, habia
soiíado que adquiria un billece, marcado con su nombre y ha-
ciendo la intención de regalárselo á su hijito á quien idolatra,
terminando el sueno con el sorteo de la loteria en el que su
número salia premiado con diez mil }oesos.
Ayer se encontraba, con los mismos amigos de la víspera en
el Butucudo, reíiriéndoles con su gracia ingénita las peripécias
de su Odisea, cuando acerto á pasar un muchacho vendedor de
loteria con el extracto.
Cási maquinalmente se lo pidió ai lotero, y pasó por él la
mirada indiferente, deteniéndose de improviso en los prémios
gordos.
Una nube atravesó por sus ojos. Creia haber visto mal.
— iQjUe te sucede?^ le dijeron sus companeros.
—Nada, dijo sonriendo y serenándose:
Creo que me he sacado algo.
— i Como !
—Si; creo que me he sacado la grande.
— i Vaya ! esclamaron todos echándose á reir.
—No; no es broma, dijo Mesa perfectamente tranquilo. Mi-
ren ustedes y saco dei boísillo su billete.
i Era el 14153 !
I Se había sacado diez mil pesos oro. La suerte mayor ín-
tegra !
No trataremos de describir la escena que se siguió á esta
inesperada revelación de su fortuna.
- 17 —
Fué ai Banco Francês, deposito allí lo principal de la suma
en nombre de su hijo, sacando algunos pesos para los gastos
dei momento, pues hasta sus baules habían desaparecido en la
violenta expulsión de la metropoli ílmninense.
En seguida penso en sus amigos; en celebrar el aconteci-
miento que tan inopinadamente lo hacía capitalista.
Desde luego, su primer pensamiento, después de su família,
fué para Nicolás Granada, el que por una sucesión de aconte-
cimientos venía á resultar dándole aquella suerte, pues sin el
Jucá Tigre no habría sido expulsado de Rio, y permaneciendo
allí, no habría comprado el billete premiado luego con la suerte
gorda.
Lo maneio invitar para una comida íntima é improvisada
en la Rotisserie Charpentier ; invitó tambien á Samuel Bli-
xen, el héroe literário dei dia, designo un puesto en su mesa á
Teófilo Sanchez, Delgado, Hilaire, Lastra y otros de sus com-
paiíeros y amigos, mando buscar á su familia, ignorante de
todo lo que habia acaecido, y á las 7 1/2 p. m. todas aquellas
personas tomaban sus asientos en el comedor interior de la
Rotisserie, en donde se les sirvió una buena comida, rociada
de escelentes vinos, finalizada con esquisitos postres, café lico-
res y cigarros, y amenizada con los propósitos más espirítua-
les y graciosos que se puedan imajinar.
Brindaron casi todos.
Cariíiosas y sentidas palabras atestiguaron una vez más la
simpatia que sienten todos los que conocen á Mesa, por el
genial artista y el cumplido caballero.
Reasumiendo todos los bríndis, Granada ai retirarse tomo la
copa, y dijo más ó menos :
« Quiero espresar el verdadero placer que siento ai ver como
la suerte ha venido providencialmente á convertir en algo
útil y equitativo lo que nació sin malquerencia ni rencor, asi
como sin méritos positivos, en un momento de buen humor.
" Me refiero á mi obra, tan mal 'juzgada por los que hacen
de ella paclrón de ofensas.
" Esa obra á promovido el viaje de retorno de nuestro que-
rido amigo, y ese retorno entre nosotros le ha dado ocasión
para adquirir un número de la loteria de Caridad que la snerte
en sus ocultos y misteriosos desígnios, habia elegido como ven-
cedor.
" Es una compensación que levanta de mi espíritu una parte
dei pesar que me habia causado la narración de las peripiecias
pasadas indirectameete por mi culpa, en Rio de Janeiro, por estos
artistas.
" Ahora bien : dice Mesa, que su suefío le habia revelado
esta fortuna, dedicándosela á su tierno hijito.
" Ya que el sueno se ha convertido en realidad, que sea
verdacl también la dedicatória sofiada.
- IS - ,
" Ese dinero es de este niíio.
: " " Que esta comida sea el primero y último gasto festivo que
se haga de esos dineros, que deben destinarse á asegurar ei por-
venir de este niíio, y asi, Jucá Tigre que podrá haber servido al-
guna vez para amedrontar bambinos, sirva ahora para dotados
en el futuro. "
Estas pai abras, muy aplaudidas por cierto, cerraron la nesta,
yendo la familia dichosa á terminar su noche de alegria en el
teatro de San Felipe.
hm Í@,O00 PESOS BE MESA
Nunca se pudo adaptar tan bien como ahora el refran : " No
hay mal que por bien no venga"
La explicación es fácil. %
Se le ocurrió liace algun tiempo á nuestro amigo don Nico-
lás Granada, que á lasazón residia en Buenos Aires, escribiruna
obrita titulada " Juca-Tigre ", con música dei maestro Garcia, y
en la cual aparecia im " Escupe-balas ", un " Peito de ferro" y
otros tipos ridículos.
En todas partes dei mundo se admiten esas èkargeè respecto
de ciertos extranjeros y aun mismo de habitantes de algunas
províncias.
Sou contadas, por ejemplo, las obritas espanolas. dadas en
Espana, representadas por artistas espanoles, en que no salga
algun gallego muy bruto que siempre lleva la propina... allí
donde termina la espina dorsal.
Los franceses no se contentan con hacer verdaderas carica-
turas de los súbditos de Su Graciosa Magestad, sino que llegan
á criticar, lo mismo en el teatro que en las novelas, á los ha-
bitantes dei Médio dia, v. y g. USuma Ronmestan y los três vo-
lúmenes sobre Tarlarin, de Daudet.
Los ingleses ríen (cosa que no les sucede á menudo,) cuando
se presenta en escena un tipo de francês blagueur y estraiaiario.
Y ni espanoles, ni franceses, ni ingleses jamás creyeron ver
ofendidos en esto su patriotismo, su manera de gobernar, ni sus
sentimientos de amor fraternal.
Nicolás Granada escribió una broma, una chargc, ( repetire-
mos la palabra porque está aclecuada); se represento una vez
en Buenos Aires, y se alborotó el cotarro.
Los brasileiros protestaron, el público protesto á su vez con-
tra esas protestas, y el resultado fué que no se represento más
la obra, pêro que se imprimieron 50.000 ejemplares dei Jucá Tigre.
El famoso Jucá, ó José, estaba ya olvidado, cuando un em-
presário brasileno, de acuerdo con Paço Pastor, forma uua com-
pania de zarzuela para ir á Rio Janeiro y de la cual íonnaban
parte, entre otros, JMesa y Gil.
- 19 -
La odisea de ese viaje ya la conocen ustedes. Por lo tanto
no les molestaremes repitiendo lo dicho.
Pêro aqui viene lo bueno.
Regresan los artists en ei vapor de la Pacific Steam Navi-
gation Company. Llegan á esta anteayer; desembarcan á las
once de la manaria; Gil se trasborda ai "vénus" y slgue viaje
hácia Buenos Aires, mientras Mesa, que había perdido dos
baules y que tan solo tenía lo puesto, permanece aqui un dia
más.
En la misma tarde, esto es, el lúnes, compra un billete de
la lotería para (segun dijo) "que su hijo no fuera cómico y que,
si ganaba el premio gordo, pudisra tener, ya hombre, con que
trabajar.
Sin siquiera mirar el número, lo guardo en el bolsillo y ya
no penso en él.
Ayer tarde, hallándose en Ia acreditada uNueva Bodega", de
Jaime Verger, con algunos amigos, vió entrar á mi lotero.
— %; Ven acá — le dijo. — Veamos si me he sacado el premio
gordo.
Imagíiiense ustedes su asombro y el de los que le acompa-
naban, ai darse cuanta de que el número dei billete de Mesa
era el que había sido premiado can los 10,000 pe.«os.
Lo primero que se leocurrió á Mesa fué bendecir á Nicolás
Granada que, habiendo escrito Jvca Tigre, lo había obligado á
escapar de Rio de Janeiro convertido en tenor de opera lírica,
y lo segundo, participar á su família la buena nueva.
Sabemos, adernas, que Mesa tiene la intención de comprar
una finca en Montevideo á nombre de su hijo, por haber aso-
ciado su nombre á la adquisición dei billete que obtuvo los
diez mil pesos.
Le fe icitamos por esa idea, como.así mismo nos alegramos,
que, por esta vez, la Fortuna se haya quitado un momento su
vencia para derramar con justicia sus dones.
(De La Nación, de Montevideo.)
- El Siglo, El Dia, La Tribuna Popular, M TrU
huno, La 'Prensa, cuantos diários, periódicos y revistas
se publican en Montevideo, traeti sueltos análogos á
los arriba insertos.
Hasta la poesia ha hecho vibrar las armoniosas
cuerdas de la Lira, para cantar este acontecimiento
en versos tan fluidos, tan conceptuosos y tan opor-
tunos, como los dei siguiente soneto con que saluda
ai venturoso artista desterrado, el Director de La Es-
panei de Montevideo seflor don Camilo Vidal, y que
— 20 —
creemos la más apropiada pájina para cerrar con êxito
esta revista-introito, de la nueva edición de " Jucá
Tigre. w
A FÉLIX MESA
No esperes, buen amigo, mi sablazo
pues nunca he sido profesor de esgrima ;
de la suerte subiste hasta la cima
y á darte vengo mi leal abrazo.
A la desgracia que el autor de El Lazo
con Juca-Tigre te causo ; á la grima,
que lia lamentado todo el que te estima,
mata la suerte de un escopetazo.
Si en la odisea de cruel viaje,
perdiste la contrata a segurada,
y perdiste adernas el equipaje,
deja á tu ropa que ai Brasil emigre,
mientras que tú bendices á Granada
y bendices también á Jucá Tigre.
Camilo Vidal.
i^^Q^Tmwmi
PERSONAjrES
Eosa
Dona Leocadia . ' .
JlJCA-TlGRE
COSPE-BALAS .
Peito de perro .
Carlos
El Dr. Floripon.
Capitan Mascaranhas
Maneco ....
Cabo de guardiã.
Centinela ....
Un soldado .
Pinto Molhado .
Brincadeiras .
Ooatí. etc, etc. .
Coro de soldados y mujeres.
POE DERECMA É IZQUIERDA LA DEL ACTOR
NOTA — Siempre que escupe Cospe-balas se oye
como si cayéra .una bala1 en el escenario.
Caando Peito de ferro se golpea el pecho. resuena
un golpe de platillos.
I JUCiL-TiaRE I
ESCENA I
Con el telón calado se oye dentro una diana militar ejecutada
por cornetas y tambores, y acompanada en ciertos momentos por
la orquesta.
Concluída la diana se oye el toque de lista (corneta).
Una voz {dentro) [Brincadeiras!
2,a "- ' " jPresente! (
1.» " " iPinto Molhado!
3.a
l.a
4.a
l.'a
5.a
u u
a li
Li Li
Li LI
LL Li
Presente!
Cara Ancha!
Firme!
Ooati!
Presente! *
l.a " Sá da Bandeira, Peixoto, das Egas,
Alburquerque, Ventre -fraco.
6.a u u (larga) jjjFiiiirrrmeee!!!
(Toque de parte en la corneta, y pausa).
(Toque de oración, iniciado por la corneta y seguido por la
orquesta).
(Se alza el telón).
La escena representa una campina desierta. Horizonte en
alborada.
El Dr. Floripon, luego el centinela, cabo de guardiã y soldados.
El Dr. Floripon sole por la derecha, peyisativo y con aires
de resolver un problema.
Doctor No, no hay duda: grado 30 de latitud
Norte, precisamente en la zona que as-
tronómicamente marca la constelación
designada por el sábio Azara, y luego
ratificada por Bonpland.
26 -
Aqui. ó por lo menos dentro de este
rádio geográfico, debe de encontrarse en
abundância la globular ia alypum
El diabio es que amanece tarde por aqui.
En el vallecito aquel, lie hecho liacer alto
ai convoy, y mientras mi mujer y mi
liija duermen en el coche, yo
Centinela (con voz bronca y profunda, izqiiierda, l.&
cajá. jjQuem va lá!!
Doctoe (Alarmado) ^Eh?
Centinela (Más fuerte) jjQuem va lá!! (sale)
jjSe nao responde le meto uma dúzia de
balas!!
Doctoe óQné d ice este bárbaro?
Centinela (jQuem é você?
Doctoe (íYo?
Centinela Sim.
Doctoe ^No lo vés? jTJn sábio!
Centinela (Ríe) Ja, ja, ja
Doctoe (Ap) ^Habráse visto animal? yfuerté)
Y tu ^quién eres?
Centinela Nao me fale porque faso fogo
Doctoe jQué bestia!
Centinela Tenho a consigna de nao falar con nin-
Doctoe i% entónces por que hablas conmigo?
Centinela Eu posso falar con você, mais nao vocó
conmigo.
Doctoe ;Ah! Habla pues,
Centinela (Con aire familiar) ^0 seflor tem um
charuto?
Doctoe ^Que si tengo cerote?
Centinela Nao, nao... um fumo... um...
Doctoe jAh! ;yai . . . "Pues mira, eres hijo de pro-
misión. . . Yo no fumo, pêro me han
regalado uno... j. . . vamos. Aqui lo
tienes (le da un cigarro; el centinela lo
ena
27
Bueno . . . pues ahora, dime, <;que haces
aqui?
Centinela (Violentamente) iNao me fale porque le
meto uma dúzia de balas!
Doctor jHabrá alcornoque! jVaya un modo de
agradecer las galanterias!
Centinela {Gritando). jCabo da guarda!
Doctor Pêro . . .
Centinela jCabo da guarda! (el doctor trata de huir,
el centinela le apunta con el arma gritán-
ãoh) [Firme!
de balas!
[O 3e meto duas dúzias
SSCEISTA II
cabo de guardiã y soldados, salen alarmadísimos
Dichos— el
y en tropel.
(Todos los soldados en confusiôn).
Soldados jQué hay!... ^Qué novidade? ^Invasão?
(Reparando en Floripôn) ijOra isto!!...
El oabo (Al doctor). ^Quem é você?
Doctor (desdenosamente). ;Un sábio!
Todos 0l?1 . .
El cabo (Consultando con los suyos) ^Que é o que
quer dizer?
Un soldado Debe de ser um empregado da Alfandega
de esses que fasen contrabandos. Sempre
uvi diser que cuanto mais rubabam eram
mais sábios.
Cabo ;Ah! ^E que vem a facer o senhor pra cá?
Doctor (f^o? . . . Pues nada . . , Yenía herbori-
zando . . .
Todos . ^Eh?
Cabo (A los suyos) . Isto debe de ser coisa do
goberno . . .
;Hum!
Todos
Cabo
(Al doctor) ;Herborizando! . . . jHerborizan
do!
Bem! . . . Uluito bem! iHerbori-
28 -
DOCTOR
Cabo
Doctor
Cabo
Doctor
Cabo
Doctor
Todos
Cabo
Doctor
zando! (á los suyos, con arranque). jTrín-
quese o liomem!
(Los soldados se dbalanzan ai doctor y lo
maniatan).
Pêro. . . Miren ustedes que yo soy una
persona inniúne... Que eu mi calidad
de extranjero y de sábio...
A o general dará as razoes dessas cousas.
;Que general ni que arzobispo!. . . A mi...
(?Y quien es ese general?
jJuca-Tigre! (solemnemente).
jDios me ampare! Y mi mujer! ... jY mi
írija!
jMulher!... jFiiha!... jlsto que e bom!
jMas o senor viaja con toda a sua fami-
lia! ;Que coisa ridicula!
ÇRien todos),
(fastidiado). Pêro y á ustedes ^qué se les
importa? Vaya, basta de bromas
Déjenme ustedes en paz ó condúzcanme
pronto á la presencia de tal Tigre ese....
(Toque de corneta dentro izquierda).
;0 general! (se alinean).
(sacándole de un manoiôn el sombrero).
iFora o cliapeo!
jEh!.... jeh! Quietas las manos!....
jHabráse visto!.. . .
ESCENA III
Dichos, Juca-Tígre, Cospe-Balas, Peito de Ferro,
Mascapedras, Come-Fogo, Sopla- Canhões, Capjtan Mas-
caranhas, etc.
CORO
jO Tigre!
iO Tigre! ■
Vem para acá,
- 29 -
A terra se commove,
Se o sente caminhar!
A morte le tem medo,
E non le faz mal,
E Deus todas manás,
Lo manda saludar!
jO Tigre!
jO Tigre!, etc.
Hablado
Juca-Tigre {Está bem! jEstá bem! Menos modinhas
e mais coragem pra brigar com inimigo!
Capitán jViva ó nosso general Juca-Tigre, espanto
do . mundo!
Todos jjViva!!
Jucá Obrigado, valente capitão Masearahnas,
mas creio que deben compartir de este
saludo, o meus leales e indomabels ca-
maradas, o coronel Cospe- Balas o bri-
gadeiro Peito de Ferro e os comandan-
« tes Masca-Pedras, Come -Fogo, Sopra-
Canhões e. . . . . (Reparando en el doctor)
^Mas quem e este sapo con bragas?
Doctor (iLo dice por mi? ..... Pues ....
Cabo jSilencio! .... (d Jucá). Este, meu general,
quer ser un homem.
Dise que ehamase saibo, e que ali-
méntase herborisando como os cavalhos.
Centinela Queria falar conmigo, mas eu metile a
espingarda pelos olhos. . .
Jucá ;Hum! Este macaco velho deve ser um
espia dos castilhistas!
jCuatro tiros!
Doctor jQué bárbaro!
Oiga usted . . . senor don . . . Yo; y el
— 30 -
caso es que me . . . Seíior mariscai . . .
Excelentísimo seflor de Tigre . . . Yo . . .
Cabo Os mortos nao podem falar con o ge-
neral ...
Doctor No, ni con nadie. . . Pêro yo...
Cabo Mais respeto.
Doctor Está bien... pêro... Escúcheme ustecl...
(à Jucá).
Yo soy un hombre de ciência . . . Yo
soy doctor. . .
Jucá (Vólviêndose con inter és) <;Eh? ^Yocé é
doutor? <;En medisinha?
Doctor Es decir. . . si. . . si. . . Eso es..
{Aparte). (Talvez esto le interese).
Si, si; en medicina . . . Curo por el método
dei sran Manduti. .
o
Jucá (Hiimanizúndõse). ^E você sabe curar os
entortos das culebriihas?
Doctor Los... en» . . la cu...
Jucá Estos dores que empeisan na paleta, bai-
xam amsim por la asoteira, le agarran
todos os osos da picanilla, e rematan de-
baixo das visagras das pernas.
Doctor jAli! Si. . . si. . . jLas visagrasl jComo no!
jCabalmente es mi especiaiidad!
Si no he hecho otra cosa en mi vida
que curar as visagras!!. . .
Jucr jOra diabo! — ;Yeija que combinasao!
g!Naú é, compadre Escopebalas?
Escupe Jaaaá (escupe y se oye un ruido como si
cayera una bala en el suélo).
Muito . . . Muito . . .
Jucá jPodem retirarse os tiradores!
Cabo deixe ao homem.
jEsta bom! !Esta bom!
O senor doutor e o meu prisionero
Doctor Si, pêro £y mi mujer? <:y mi hija?
Jucá jComo! ^Dunde estam á sua filha e a sua
mulher?
Dqctor Ahí cerca. . . á la vuelta de aquel mon-
tecillo. . .
Jucá <iE o centinela nao vieu?
Amsim e que pudimos ser sorprendidos...
Si ó inimigo nao fose taom prudente. . .
llamandó) {Brigadeiro Peito de Perro!
Peito -{Presente meu general!
(se clã un golpe en el pecho, y suenan los
platillos)
Jxjoa ; (iPodese contar com á lealdade do sol-
dado?
Peito [Hasta a morte meu general!
Jucá Muito beim. . .
O seu general e compadre, va a darle
uma comisao muita delicada.
Nao tenho pra que recomendaria circuns-
peçao e perícia militar.
Peito Ordene o meu General.
Jucá jiTeiíi tudas as suas armas?
Peito (las menta) Tudas... menos as boleadoras
que deixe no cavai ho.
Jucá Está beim.
O compadre e brigadeiro pode escolher
os -h< mes de conrianza que goste, e mar-
chando con cautela e estratégia, tomar
poseçao... da galeira dutide dormen á
mulher e a filha do doutor, e conducirlas
ao cuartel general!
Peito jAs suas ordens serán cumpridas, coste
o que coste!
Jucá {Muito beim... Pense que o mo .ido o
contempla, brigadeiro. . . e que o suo
compadre e general 1'oserva! (médio mútis
de Peito)
Un momento! (deteniênd^lo)
En ordem aperto . . . ^Eh? . . .
e trate de evitar a eruçao de sangue...
;Adeus! (se abrazan, vase Peito, derecha)
32
DOCTOR
JlJCA
DOCTOR
JUCÁ
DOCTOR
JlJCA
DOCTOR
JUCÁ
SI Yd. quiere yo lo acompano. . . .
Nao .... nao .... E un homen de
confianza, e un gran valente.
Pode estar tranquilo o seo Doutor.
Es que. . . .
Nao a verá nenhun desperfeito.
(ap) ( ; Entre qué cafres he caido ! )
(Bien me lo dijeron ai salir de Monte-
video. . . .)
O seo Doutor, ainda va á ver as evoiu-
çaos dos reculutas ....
Si, pêro ....
E poças coisa Fasa atençaon pra
istos cachorros
CORO GENERAL
(AIRE BE MARCHA)
\ A formar !
j A formar !
j Valentes voluntários!
Con passo de valentes
Marchemos asim. . . .
i Que treme o universo
A marcha ai seatir !
De fronte ! \ De fronte !
Como um huracao !
i Ao mundo deicha vizco
Esta evolução !
Virar pe lo franco
; Media volta ! \ Firr !
Baichemos á espingarda
Fazendola crujir !
Hàblaão
(Toque de corneta)
- 3:
Capitan Mascaranhas j Atenção I
Preparem os vomitórios de fogo pra re-
ceber o igneo cartucho explosivo que man-
da á morte e á desolação á ó inimigo!. . . .
j Arms ! ( Preparem para cargar. )
Capitan Metan sobre o lomo direito á terribel
arma, que tem ja ó rayo escondidinho nas
suas metálicas entranhas, j Arms ! ( echan
el arma sobre el hombro ). ( confidencial-
mente y en voz haja á los soldados ) :
TJn bocadinho mais inclinadas , , v . asim . . .
Nao seija ó diabo que Deus tenha meido
no ceo de una exploçao casual !
Capitan j \ Baixen !!..... ( Atenção que ín isto
debe demostrarse sempre o vigor do sol-
dado indomável!)
i Baixen a espingarda !
i j ; Prrrummmm ! ! ! ! ! ; ; Assim ! !
Jucá (Al Docíor ) i Sentio o senor Doutor como
tremou á berra ?
Doctor ( Exageradamente ) \ \ Oh ! í
Capitan \ Arranquem ó ferro do coiro ! -
j Armss ! ( sacan bayoneta ).
Capitan ; Metam o ferro no ferro !
j Armss ! ( arman bayoneta ).
Capitan Preparem com solenidade e sangue fria á
arma mortífera e pavorosa.
j Armss ! ( preparan )
Capitan Apunten con un solo olho (.cod ó olho
da morte ) calculando a rispeitabel distan-
ça que debe separar á tudo combatente
tremendo e invencivel, do incoginto inimi-
migo que avergonhase e se esconde !
! Arms ! ( apuntan ) .
Capitan JTasan gracia a cobardia do inimigo, per-
donándole a vida miserabil, é guardem
pra melhor ocasião á fulmine estermina-
. dor das armas inmaculadas, que nao de»
34 -
Capitán
bem perder ó seu brilho da fábrica nas
vosas mãos.
A o lomo !
Arms!
Atenção !
( Toque de corneta )
Pe lo franco, acolhorados de dois em
dois. . . Paso de polquinha. . . jMarch!
CORO
Con paso de valentes, etc.
( Evolucionem colocándose luego ai fondo
en línea de batalla. )
Capitan j De fronte !
En linha de batalha. . .
j March ! (ai Uegar á la bateria ) j Firmes!
(Dirigiéndose á Jucá) [Esta voz corresponde
ao noso General!
jE á voz de honor!
Saluda á Jucá con la espada y se coloca
á la vaheza de la -fila).
(solemn emente) ; Valentes! jCara feia ao o
inimigol (hacen una mueca ai público).
jMais feia ainda! [exagerando la mueca)
(Confidencialmente ai dooto?-) ^Qué me dice
ó meu doutor?
<;Donde está o inimigo que pode resistir
ó espetáculo diota fealdade?
Doctor Oh ijEn ninguna parte!!! (marcha; váse el
coro; (corneta dentro).
Jucá 4 Eh? ^Novidades?
Jtjca
ESCENA IV
Dichos — Un propio y el cabo
Cabo jMeu General! jUn própio!
Jucá j Avance! (Sale el propio)
- 35
^Que dice o homem?
Propio jMeu General! jO inimigo se aproxima!
Jucá jOra diabo!
<:Esta muito perto?
Propio jSim meu General!
Ante-hontem pasou á Canhada das Ani-
mas Fracas, o campo visinho a o monte.
Jucá jDiabo! jDiabo!
^E despois?
Propio Churrasquió, dormeu á sesta, lavou la ro-
pinha, e cambiose pra loma . . «
Jucá jDiabo! jDiabo! ^E que fez na loma?
Propio Churrasquió, dormeu á sestinha, lavou...
Jtjca Bem, bem!... ^E despois?
Propio Despois tornose á baixar pertinho ao
mato e . . .
Jucá Sim, sim... churrasquió, dormeu...
jDiabo! jDiabo! (queda pensativo).
Doctor <iY eso está de aqui?. . .
Jtjca Oh! Perto, perto. . . jUmas ochenta léguas!
Doctor jCáspita!
Jucá jE, muito grave!
(Al Propio) Bem, meu bravo, va á des-
cansar das tuas fadigas, que prepáranse
grandes acontecimientos.
"Senores chefes e oficiaes! j Vamos á ce-
lebrar conselho de guerra! jínvencibels
soldados! jPodeis' ir á reposar pra estar
fortes pra um caso de briga!
Doutor, vamos á ver se podemos fazer
algum remédio pra estas culebrilhas que
me imposibilitan pra atividade de esta
vida militar tao cheia de peripécias.
; Vamos ! ( Vanse todos por la izqaierãa,)
- 36 -
DVCUT^OIOnST
ESCENA V
Interior de casa rústica — Puerta ai foro que comunica con el ex-
terior, y dos por cada lado dando acceso á las habítaciones interio'
res — En el ângulo dei fondo dereeho, un grupo de cajones y barricas
—En el izquierdo, una cortina suspendida de una cuerda ai sesgo
entre las paredes dei ângulo — En primar término izquierdo, una-
mesa con carpeta hasta el suelo — Trás de la cortina una mesa-
escritorio—Libros, papeies, vários bancos de modera, síllas etc.
Carlos ; Hé aqui la vida revolucionaria !
Dormir, y cuaudo están despiertos, de~
vanarse los sesos en arbitrar los médios de
volver ai reposo.
I Y yo prisionero de estos zulus !
Hallábame en Peiotas, es decir, en la ciu-
dad de este nombre, cuando se me ocurrió
hacereste viaje por tierra á Montevideo, en
donde tengo mi familia y mi novia ... si es
que ai padre, que es un original, emulo
de Arata y de Arechavaleta, no se le
ha ocurrido tambien la idea de viajar
en busca de sus yerbas, y cargado, como
es de costumbre, con toda su familia.
Páso por aqui.
Me agarran las avanzadas que no se ocu-
pan de otra cosa que de agarrar á todo
el mundo.
Me mandan fusilar, que tambien es la
segunda escena de todas sus capturas.
Compongo una plegaria, en verso copia-
da de un libro de misa de mi mama :
jOh! Maria, madre mia,
jOh! consuelo dei mortal!
jMe salvan! Tercera escena de las cap-
turas revolucionarias.
- 37 -
Maneco
Carlos
Maneco
Les caigo en gracia; movímiento muy
típico tratándose de un jóven de mis
prendas y de indivíduos tan. . . tan...
^cómo diré yo?. . . tan entusiastas y tan. . .
no se me ocurre el vocable . . . Saco un
ojo de un punetazo á un mico amoroso
que estaba empenado . . . en tomarme por
una minina disfrazada de minina.
\ Alza de mis acciones personales !
Juca-Tigre se enamora de mi, ( en el
sentido honesto de la palabra) y siendo
analfabeto, me nombra su secretario, po-
niendo en mi mano el cetro de su poder,
puesto que yo le escribo sus notas, y
poseo el sello que legaliza sus mandatos.
'Y aqui estoy hace três meses, dentro de
los cuales he asistido á cuatro batallas
campales, y 28 combates parciales, sin
haber visto jámas ai enemigo, y no porque
de nuestra parte no se haya hecho un
fuego de dos mil diablos.
He sido herido en un pie por un casco . . .
de botelJa rota que me imposibilitó mis
mejcres botines. . . .y. . . .Pêro Hoy
debe celebrarse, como todos los dias, el
infaltable consejo de guerra.
Hagamos preparar la escena.
(llamando) \ Maneco !
(saliendo) \ Mande á sua Senhoria Ilus-
trísima !
(Para esta gente yo debo de ser cuando
menos obispo)
( á Maneco ) Pon ahi el escritório, los
bancos en íin, los trastos todos
dei consejo. Y avísame cuando
vengan.
Está bem. . . .ilustrísimo senhor.
( acomoda cantando ).
- 38 -
Quando vim de minha terra.
Me chamaban coronel
Ina terra d'estos brancos
So me me chaman Pae-Mingué.
(silba)
ESCENA VI
Da. Leocadia y Rosa acompanadas de Peito de Fe-
rro; luego Carlos
Peito Eis, o minhas senhoras, o curar tel ge-
neral.
Leoca Sí, pêro <j y mi marido ?
Peito Está con o Tigre.
Leoo. jJesiis me valga!
Rosa jAy! Mi papá! ....
Leoc. jLo han encerrado con un tigre!
jQuó bárbaros!
Peito (queriendo explicar) Mais nao... Nao
senhora . . .
Leoc. jSe lo comerán vestido!
Rosa jPobrecito!
Leoc. ;Y hasta con mi reloj que se lo había
dado para que me lo guardara!
Peito Mais . . .
Leoc ;Son ustedes unas íieras!
Peito No combate, é verdade, mais na paz . . .
Leoc Unos asesinos ....
Peito £ Eh ?
Rosa \ Mama !
Leoc Unos . . . . ( gritando ) j Mi marido ! ; Mi
marido ! \ Yo quiero mi marido con re-
loj y todo !
Peito Mais, senhora ....
Leoc Devuélvamelo Vd ó salga de nuestra
presencia ! . . .
Peito (ap) (Ista harpia me leva os olhos) Mais
- 39
escute senhora . . en . . (ap) (francamente con
un homem nao tenho m^do, mais com
duas mulheres. . .Mais prudente es reti
rarse ). *
Leoc. í Quiero mi marido !
Rosa Si. . . . j Salve Vd. á papá !
Peito \ Coitadinha ! Vou por eile (ap) (A menina
é muito ingrasadinha, e olha pra min d'un
modo . . . (alto) \ Vo !
Leoc. No escucho nada. Lo quiero todo ente-
ro ; Está Vd ! jAy de Vd si le
falta algo !. , . ; Sobre todo el reloj !
Peito Pode confiar. . . j Vo ! (aparte á Rosa con
exagerada pasiôn) (Por una olha <a tua,
carpinchinha do arroio de meus sentimen-
tos, so capaz da mayor eroicidade. .....
jEu! (se golpea el pecho, platillos) (Váse por
deredia)
Los dos <iEh?
ESCENA VII
D.a Leocadía, Rosa y Carlos, 'que sal e por la puer-
ta lateral deretha, segunda cajá, con unos papeies.
Leoc.
gQué ruido ha sido ese?
Losa
Alguna lata. . . .
Carlos
(entrando) <jQuó barullo es este?
Rosa
(jQué miro?
Leoc.
dEh?
Carlos
jRosa! (se abrazan).
Leoc.
(apartándohs) Qae! ^Qaé es esto? Caba
llerito . . . poço á poço.
Carlos
jSenora! Vd. perdone. . . . Pêro como. . . ,
jQué felicidad!
Rosa
jQue dicha!
Leoc.
iNina! Pêro ....
- 40
Rosa
Leoc.
Carlos
Leoc.
Rosa
Carlos
Leoc.
Rosa
Carlos
Rosa
Ccrlos
Leoc.
Carlos
Leoc.
Carlos
Leoc.
Carlos
Nada mama .... El senor es de Monte-
video.
jAh!
Si senora. . .dei riiion .. es decir de...
Calie Soriano núm. 93.
Está biea. . . pêro. . . eso no dá derecho
para . . .
Es que. . .
Si . . . eso . . .
jHumi
Es el de las Pooitos, mama.
Si, si serlora. . .yo soy el de los Pocitos. . .
Es hijo de aquel serlor dei almaeen por
mayor.
Si, si ... . Mi papá lo tiene todo ai por
mayor,
{Ah!.... ^Pero como se encuentra Vd.
aqui?
Como Vdes. ... Supongor.. Ya se lo
contaré á Vdes. Desde luego creo que
debemos agrupamos. . .
.Eh?
Es decir, unírnos, . . Yo puedo servir á
Vdes. '
^Cómo?
Se lo diré á Vd,
CANTO
Carlos Yo siempre fui muy útil,
Y servicial-
Leoc. Simpático el muchacho?
Rosa ^Verdad mama?
Carlos Mi mama me liam aba
Su Benjamin.
Leoc. <; Tiene Vd. madre viva?
Carlos Creo que si.
Estudié siete meses
Para doctor.
- 41 —
Y tuve una mal suceso
Que me tulló.
Leoo <*Y ahora Vd. se ocupa?
Carl En cosas mil.
Leoo ^En cosas lucrativas?
Cakl Así, así
Yo remo en regatas,
Yo corro caballos,
Yo juego el laiv ténis,
Yo guio un faetón,
Yo tiro el Horete
Y patino y nado,
Y nadie dirige
Cual yo un cotillón.
Leoc Muy útiles cosas
Todas esas son
Rosa De la gente fina
Es la educación.
Yo canto romanzas,
Yo el piano estropeo,
Yo pinto pasteles,
Yo bailo el bostón,
Yo invento charadas,
Yo vendo en Kermeses,
Y yo me embadurno
En lo de Mousion.
Leoc % Las cosas dei dia
Son una irrisión!
Los dos <:Y las de su tiempo?
^Cómo eran jVoayón!
Leoc Yo soy ahorrativa?
Yo cuido la casa,
Yo voy ai mercado
Yo voy ai sermón,
Yo coso, yo guiso,
- 42 -
Yo frego, yo barro,
Y nunca le falta
A Floro un botón.
Hdblado
Leoc
Carl
Leoc
Carl
Leoc
Carl
Leoc
Bosa
Carl
Leoc
Carl
Leoc
Carl
Eosa
Carl
Leol
jAb! Yd. sabrá caballero que á mi ma-
rido . . . ^Lo conocerá Yd.?
(iA mi .suegro?. . . Perdone Yd., senora. . .
quiero decir, á su suegro de Yd... es
decir . . . (ap) (jPero como me embrollo
boy!) Si, si. . . Al doctor Floripon. . .
jCómo no lo be de conocer! jUn sábio, jUn....
Pues bien, ese ser científico é inofensivo
<icon quién cree Yd. que está unido en
estos momentos?
Pêro con usted, senora!
No, no, si no digo eso . . . jPues está con
un tigre!
<:En? jAb!. . . jYa caigo! Ja, ja, ja, ja, ja
^Ríe Yd.?
jCarlos!
Ja, ja, ja, ja. . . Como no be de reir. . .
Pues no, no tenga Yd. cuidado, senora. . .
No tengan Yds. cuidado. . . Los tigres de
por acá son de la misma calana de uno
que tenía en Buenos Aires don Yicente
Casares en su barraca, sin unas y sin
dientes . . . Não façen mal, como dicen
ellos. ■
jPero como!
Ya se lo explicaré á Yds.
^Pero cree Yd. que no me le barán daíio?
No. El Dr. está por su edad y su físico
fuera de peligro.
^Que quiere Yd. decir?
Yo me entiendo.
<iY me lo devolverán intacto?
43
Carl
Leoc
Carl
Leoc
Carl
Rosa
ár ^ os
Leoc
Carl
Rosa
Leoc
Carlos
jOh! eso si.
^Con reloj y todo? ,
Eso no puedo asegurar. Pêro no hay cui-
dado. Vamos, vamos allá dentro.
Alií les explicaré todo. Desde luego, creo
que convieue que no nos demostremos
como conocidos, y que no sepan que yo
soy el novio de Rosita.
CabaJlero!
Senora!
Mama
(romanticamente) ^Ha oido Yd. senora los
Hugonotes?
jAh! jCaballero! jMi ópera favorita!
Pues bien! en el momento dei peligro,
senora doiia Leocadia, permítame Yd. que
como en los Hugo otes, para defender
con mas brios la vida y el honor de us-
tedes, ó per morire insieme, estreche la
mano de mi prometida, y me cobije bajo
el ala maternal de su carino.
Yd. será nuestro Marcelo
■íMama!
jHijo!. .. Pêro (Jqué digo? Yd. me vuelve
loca. . . . Vamos.
jAndiam!
(yanse, izqideràa l.er término).
ESCENA VIII
Jucá Tigre — Floripon — Peito de Ferro — Cospe
Balas —Come -Foco — Masoa-Pedras — etc. — Coro.
{Entran por la puerta dei foro izquierda)
CORO
jCoisas graves!
jCoisas graves!
jCoisas graves!
- 44 -
Devem de pasar,
Cuando o Tigre
Guando o Tigre
Guando o Tigre
Manda nos chamar.
O inimigo
O inimigo
O inimigo
Perto deve estar. . .
E prudentes
E prudentes
E prudentes
Vamos á escapar.
Nossa raiva
Nossa raiva
Nossa raiva
Quere ya romper,
E o coragem
S o coragem
E o coragem
Nãos face tremer.
A grandeza
A grandeza
A grandeza
D'alma militar,
Aos contrários
Aos contrários
Aos contrários
Manda perdonar
Hahlando
Jucá jValentes camaradas! Tenho a honra de
prosentarvos a o eminente doutor dos
Floripones, o qual vem de me fazer a
— 45
Todos
Florípon
JUCA
Peito
Elori
Escupe
JUCA
Dr.
JUCA
Dr.
JUCA
Carlos
Dr.
JUCA
Escupe
JUCA
Todos
Escupe
JUCA
primeira cura das culebrilhas com os cos-
quilleos e brincadeirinhas da maquina eléc-
trica.
jYíva o doctor! jVivàaa!
Seiiores: — Os declaro que no había con-
tado con esta manifestacion, debida á mis
conocimientos en la ciência médica.
jEstoy enternecido!
jDadme, algo de comer!
(ap.) feQue e o que diz?)
(ap.) (Nada; parece que estes castiçaos cu-
ranse o enternecemento con pucheiro).
Adernas tendría suma satisfaccion en po-
der comunicarme con mi familia. . . (sole
Carlos de la cajá l.a ãerecha, y se desliza
por detrás de todos, colocándose cerca de
Jaca que ocupa aí fondo el escritório ãe
la presidência)
jPesso á palavra!
Concedido. . . (ai doctor) Podese sentar ó
doutor. . .
Pêro . . .
(con autoridad) ;Nao se replica!
(ap) (Bonito agradecimiento).
^Senhor secretario?
Senhor . . .
(ap. por Carlos) (Yo conozco esa cara).
(éDonde la he visto?)
(á Carlos) ;Ah! Muito bem. — Pode facer
esploçao de seus setimentos o valente
brigadeiro Cospe-balas.
Jaaá (escape una bala) Pois, dizia que.. .
O senhor nao dizia nada. Comenza agora
a dizer.
;Tem razon!
Eu . . . Eu . . . Eu . . . Tenhome esquicido
do que tenia que dizer ...
jOra Diabo!
- 4G
Dr.
JÒCA
Dr.
JUCÁ
Carlos
Jucá
Todos
Jucá
Todos
Juoa
^Qué me querrá
Pues yo . . .
(Campanilla) Silencio! O Doutor nao tem
o uso da palavra.
jComo! {sena de Carlos)
(Yo conozco esta cara. . ,
decir?)
jPesso a palavra {Silencio de todos. Más
alto) jPesso a palavra! (Silencio. Más alto)
jPesso a palavra! . . . Nao sentea que o
seu general pede a palavra?
(ap) (Si, pêro como el General es quien
preside, el rriismo se la tiene que acordar).
(ap.) (Tem. ração (se levanta) jPesso a pa-
lavra! (se sienta, y con otra voz). Pode
talar o escelentisimo, invencivel e inmor-
tal general Jucá Tigre (se levanta, salada
y con voz natural dice) jObrigadol Senores:
Se as pedras podesem falar. Si os ani-
m^es tivesen o dom do linguagem, e la
elocuenza de o iuvuluerable Brigadeiro
Oospd balas, nao haberia pedra nem bes-
t;a, inclusive tilo* os presentes, que nao
proclarnasen as minhas íasanhas.
Muito bem !
Nao as relato, porque
que
nao quero
suceda uma desgracia.
j Muito bem !
Eu nao t-nho -medo á ninguém — A úni-
ca pesoa á la qual tenho medo, e-á mim
propio !
O otro dia miréme em uma fotografia de
cuaudo eu era minimo, e me puse a
tremer.
Mais de cem veces disparei o meu trabuco
contra a minha sombra.
Honte, metime debaixo da cama, por-
que nao podia soírirme deitado conmigo
mesmo.
- 47
Todos jMuito bem!
Juoa Então <;como quereis que uu homem como
eu, tenha medo de un gusano da terra?
— ^Como pode ter receios d'una coisa velha,
estropiada, ridícula, como o meu amigo
ó ilustrisimo senhor doutor dos Flori-
pones?
Dr. Muchisimas gracias.
Todos [Silencio!
Jucá ^Como posso então ...
ESCENA VIII
Dichos, dona Meooadia y Rosa (i
término)
primer
Leoc
Dr.
Leoc
Rosa
Dr.
Jucá
Leoc
Todos
Jucá
Escupe
Peito
Mascaranhas
Jucá
j Como ! i Ora !
jOrdem! Ordem
Dr.
JUCA
(entrando) i&e puede?
jLeocadia!
jFloro! (se àbrazari).
jPapá! '
jHíja!
jMas como. . .!
(ai Dr.) ^Traes el reloj?
(Jiablando confusamente)
<:Que e isto?
(agitando la campaniíla)
senhores!. . . (Todos se levantan. rodean á
Rosa con aires de conquistadores notabilí-
zándose Jucá, Escupe y Peito).
jDiabo! iQue bella menina!
jE verdaderamente muito ingrassadinha!
iQue linda mosa!
jOrdem! jOrdein! senhores circunspeçao
senhora! (á Leocadia) Você tem violado o
recinto... (reparando en Rosa) jMas que
beldade! . . . <jE sua filha, doutor?
Si senor.
jParece imposibei!
- 48 -
Dr. jComo!
Jucá * O senhor teini una cara muito estrafala-
ria, e ista mosa e uma perfeição.
Escupe Jaaaá (escupe una bala) E verdade, (ap)
(Eu, nao deixo escapar a menina).
Peito (ap) (Eu brigo con tudo mondo peia mosa...
;Eu! (se golpea el pecho y suenan los pia-
tillos.)
Dr. Leoc, Rosa <?Eh? (sorprendídos).
Jucá (ap) (Isto e bocadinho pra o general)
(alto) jOrdem! ;Ordem senhores! Podemse
encadeirarse as senhoras (les ofrecen sillas
y sb sientan).
Leoc (el Dr.) Pêro quienes son estos cabalieros, Floro?
Dr. , j Ah! ^No te los había presentado? Pues . . .
El incombustibie, inmaleable, é infusible
general Jucá- Tigre; el inquebrantable, im-
pulverizable, é incorruptible Brigadeiro
Escupe-balas; el indomablc, inflexible é
inexplicable comandante Peito deFerro . . .
y todos los demás, un manojo de rayos,
una ristra de bombas y granadas; una
gruesa de cartuchos de dinamita . . . Mas-
ca-Pedras, Traga-fogos, Chupa-víboras,
Bota-truenos, Masca-aranhas , Sopra -ca-
nhões, etc, etc.
Leoc jJesús! {Jesus mil veces! ^Y no hay pe-
ligro?
Dr. No, no. Ahora están todos descargados y
sin espoleta.
(Los militares forman grupos háblando entre si, el Dr. y
Rosa componen otro grupo.
Dr. (íQné maquinarán estos tios?
Rosa Yo tengo un amigo entre ellos.
Dr. ;Tú, chiquilla!
Leoc Oye.
Rosa Si oye. (Ilacen como que le explican la
conferencia con Carlos).
- 49
Dr.
JlJCA
JUOA
íBien decia yo que esa cara! . . .
(toca la campânula) Senhores: O conse-
lho ha determinado. . . aconselhado pela
prudência, reter em rens ao Doctor e
porlo debaixo guarda do senhor secreta-
rio. Por em quanto as senhoras, podem
retirarse a suas habitações a disposição
do General en chefe (ynurmidlos), gEh? jOra!
(jQué e isto? O General en chefe, tomará
sobre sim o interrogatório e careio dos de
tenidos (miirmidlos). \ Silencio! Pode reti
rarse o conselho de guerra (miirmullos, ojea
das y manif estaciones eXpresivas á Rosa)
(fuera de si)
pellándoèé).
:Poden retirarse! (salen atro
ESGEKA. IX
Jucá, 'Carlos, Doctor, Leocadia, Eosa
Doctor Pêro todo esto es irregular, arbitrário.
Jucá (aún agitado) ; Silencio!
Doctor (ap) (jQué bárbaro!)
Leoc (ap) (jBonitos modos!) (alto) jAy! Pues yo
me muero de hambre.
Jucá Llantarán tudos á seu debido tempo.
Ainda nao tocouse á rancho.
Leoc Sí, pêro, oiga Vd ... Yo no soy soldado.
Jucá Qui, tudo o mondo e soldado, senhora. . .
Por o momento pode retirarse a suas
habitações. . . Isa (£.a izqnierda) perte-
nece ao Doctor. Isa (l.a idem) a senho-
ra. E isa outra, (l.a derecha) a moza.
Eosa jAy! Solas... jJamás!
Carlos (ap.) (No tengan ustedes cuidado).
Leoc Yo no acostumbro. . . ' Protesto (Carlos
hace como que las convence).
Eosa (á Carlos ap) (<:Me lo jura Vd.?)
50
Leoc. ( id id) ( i Nos lo promete ? )
Carlos ( id id ) ( Si senora )
Jucá i ÍJué ? i Que iso ? ( Bosa y Leoc arpZí-
caw ai Doctor ).
Carlos Nada . . Les decía que debían obedecer.
Jucá Muito bem.
Doctor Pues bien ; hasta luego ínclito senor de
Tigre. . . .
Jucá Adeus, adeus meu doutor.
Leoc Sefior general ( le hace nn saliido ri-
dículo. )
Rosa (á Jaca con coquetería) Hasta Juego. . .
Jucá (apasionçidamenté) \ Adeus vida de minha
vida ! ; Abacachí meloso do meu coração !
( vanse en las direcciones marcadas, Jaca
queda encantado siguiendo cón la vista
á Bosa.
ESCENA X
Jucá y Carlos
Jucá ( volviendo en si) \ Senhor segretario! Se-
nhor segretario; tenho una grande nece-
sidade de você.
Carlos Ordene mi general.
Jucá j Estou perdidamente inamorado ! O dou-
tor curo me das culebrilhas mais truxome
uma infirmidade muito mais grande ....
j a menina !
Carlos ( haciéndose el sorprendido ) j Como !
Jucá <j Nao teim feito atenção d'isa preciosi-
dade ?
Carlos.- «jYo?...No general. Las mujeres no
son mi fuerte.
Jucá ; Mais antao fáltale á você alguma coisa
dentro o peito ! j Você en um disgra-
çado !
51
Cai-los
Jucá
Carlos
Jucá
Carlos
Jucá
Carlos
Jucá
Carlos
Jucá
Carlos
Jucá
Carlos
Jucá
Carlos
Jucá
Carlos
Jucá
Carlos
Así es.
j Coitado ! Pois bem, eu queiro escribilhe
uma mísiva que le carbonise ou co-
ração.
i Cáspita !
E ninguém como você me la pode es-
criber.
j Yo ! ( ap ) ( j vaya una embajada ! )
Sim .... Primeiro, na sua cualidade de
segretario, que le da dirito pra manipu-
lar nos meus «segretos; e despois, por-
que poderá escriberle in suo idioma
próprio.
Si. . . . pêro. ... es el caso. . . . que como
yo no he hiecho jamás estas cosas .... ( ap )
(jEstoy lúcido!).
O seu amigo se lo roga, e ern caso de
resistença, o seu General se lo ordena
jln duos minutos espero a misiva!
Pêro.
Aseintese você e escribala.
( Ap ) ( i Si ! j Ya ! Eso es. . . ( alto).
En el acto.
( Diciando ) Menina do meu coroçao.
( .Rumor dentro, Carlos escribe de prisa ).
áEh?
Nada, nada
(Didando) "Do meu coração...
Ádelante, adèlante. . . (Rumor más faerte).
jOra! (iMais o que e isto?
(escribiendo) Brincadeiras, brincadeiras . . .
Fírmela Vd. . . . ó hágale el garabato ese.
Yo mismo se la llevaré.
(firmando torpemente) Muito. . .muito obri-
gado! (gritos dentro) Mais ^que coisa po-
derá ser? (alaridos dentro).
(Sorprendido) jDiablo! Voy á ver... (Sale
apresuradamente por el foro).
Oà
ESCENA XI
D.a Leocadia el Doctor, Eosa (todos á médio vestir)
luego Peito de Ferro, Cospe Balas, Mascaranhas, etc.
Leocadia Pêro ^qué pasa?
Doctor ^Qué barullo es este?
Rosa jAy! jque miedo! (gritos dentro, entran
despavoridos Cospe, Peito, Masca, etc.)
Juoa iQué novidade e ista?
Peito jS^rá o inimigo!
EsCupe jUrna sorpresa!
Masca jUma invaçao!
Jucá Nao pode ser. O general inimigo, toma
os banos no Quareim. . .Con ista calor. . .
Doctor . Pêro entónces-. . .
(gritos adodro)
Leocadia y Rosa (asnstadas) jAy! (los revolucionários for-
man grupo anonadados)
Jucá As senhoras poderiam ir á ver. . .
Leocadia y Rosa jNosotras!
Ma neco (entrando) jSeor Greneral! jSeor General!
Os rapaces da Escolta nao poden desa-
pegarse!!!!
Lecc. y Rosa \
Doctor )
Jucá y companeros ;Que e o que dice!
Como!
Carlos
Jucá
Cospe
Peito
Jucá
(entra riéndosé) ;Já, já, já (ante esta mani-
festaciôn de seguridad de Carlos, los Jefes se
dan aire de vnlienies)
Bali! bah! bah! [Brincadeiras dos rapaces!
jQunin tein meidu distas coisas!
Ninguém! (escupe uria bala.)
jEu! (se go!pea el pecho y suenan los pla-
tillos) jBah!
(senalando ai Doctor y las senoras) Veian,
veían os castiçaos, como treman ain-
da. . . (gritos dentro) (asustado) jMais que
53
diabo e iso! Carlos que en Unto habrá en-
tregado con su correspondiente pantomima
la carta á Rosa, comentem doía alegremente
en el grupo de Leoc. Dr etc. etc , d ice.
Carlos Pues es el caso que ios soldados atraídos
por la curiosidad, cogieron la maquina
eléctrica dei doctor, deseuvolvieron sus
cordones, probaron Uuos cuautos el cos
quilleo de una primera sacudida floja,
luego hicieroh cadena, alguien toco el
resorte de las comentes, dáudoles mayor
intensidad, y ahí los tiene Vd. r^torciéndo
se, haciendo muecas de dojor, y dando
alaridos (ríen todos menos los JefèP) (gritos
dentro).
Jucá Mais eu nao podo sopovbar i*a. . . .
jDoutor! Querido Doutor! Você pode li-
berar á esos infélices,
Doctor Si senor, pêro con una condicion.
Jucá (iCual?
Doctor De dejarnos á nosotros tambien libres.
Jucá Mais! (mira enternecido á Rota)
gritos dentro) (Está bem )
Doctor Voy entoaces. ( Váse y vuehe en seguida.)
Jucá (á sus parciales) (ap.) (O que e os
velhos poderam marcharse, mais á mini
na... ista está inamorada de mim ó
ficará . . . estou seguro que ficará )
Doctor (entrando) General, ya estan libres sus sol-
dados, pêro nosotros tambien. . . .
Jucá Está bem, maL á minina...
Rosa (con coquetería) Espero General que Vd.
me cumpla lo prometido en esta carta.
Jucá Con tudo o meu coração.
Rosa ^De veras?
Jucá Sim. jEis a minha mao!
Rosa Un momento. La carta dice así léala Vd.
papá.
54
De.
Cabo
Jucá
Todos
JUCA
Cabo
Todos
Cabo
Jucá
Todos
Jucá
(byendo) "Salvo conduto para transitare
en liberdade por tudo o mondo, e as suas
chacras, ao senor Doutor Floripon, sua
mulher, sua filha, e suo segretario."
(entrando) jSeor general! Seor general! O!
inimigo! jO inimigo!
jOra diabo!
•Mais como! ; Jesus! (Qran confusion)
;Mais você viu? . . .
Sim seaiiúi\ Su tenho visto! Yian á gran
galope, con suas lanzas con as bandero-
las ainetralhadoras, canhões.
jTerribels! jTerribels!
jDiabo! ; Diabo! (Rumor dentro).
jYa chegan!
{Valentes! Esta ves es verdade. Nao se
trata ya de brincadeiras. A bregar como
bravos!
Vamos!
Pra morire nao se necesita gran compa-
nhia. jÂdiante! (ai salir ilegan hasta la
■puerta dei foro, y retrocedeu formando grupo
con las espadas desenvainadas y en actitud
amenazadora)
Entra el coro que lo compone un grupo de ingenieros inglese9
vestidos de dril y con casco Manco en la cábeza. Traen jalones
con banderillas, teodolitos, cadenas y otros útiles de mensura y
demarcación topográfica.
Shaw Siniores, buenas dias.
Doctor, (reconociénaolo) jMister Shaw!
Shaw jOh doctor! Good by!
Jucá jMas!
Shaw G-ood by, good by, siniouras milicas.
Mas qui jacen así ^tiran la sabia?
Doctor Si, si. . . Un simulacro. . .
Shaw Y ^osté doctor?
Doctoa Yo herborizaba, herborizaba . . . y Ydes?
Shaw Nousotras viniendo trazar una ferrecarril
en el frontera de este jermoso pais, por
- 55 -
ver si el locomotore consluve estas vie-
cas peleas entre jennanos.
Doctor jBravo mister Shaw! ^Ha oído "Vd. gene-
ral? Este es el ejército que tiene que
vencer á todos los ejércitos (envainan los
sables) y concluir con todas estas ridicu-
leces anacrónicas, en un país hermoso,
rico, y grande. La República Argentina,
asi venció á su tradicional caudillaje, y
arrolló á la barbárie hasta los confines
dei desierto! (toma Mi jalon). Estas son las
lanzas, ( pone un teodolito ) estas las ame-
tralladoras de la civilizacion! La Repú-
blica Brasilera tiene glorias que r espe-
tar, y la sangre de sus hijos no debe de
ser vertida en contiendas estériles.
j Vivan los Estados Unidos dei Brasil,
libres, fuertes y civilizados.
Todos \ Yivan !
Juoa (entusiasmado). Eu so brasileiro antes que
todo. Podo ser un homen oscuro, mais
sento amor da pátria dentro de o meo
peito, como o primeiro. Deixemos á um
lado as brincadeiras.
Ilustrísimo senor Shaw: eu queiro ser o
primeiro que de a guardiã d'honor á sua
empresa de civilisaçao.
Você e meu general, eu so o seu sol-
dado.
Doctor j Vivan! (la orquesta toca elJiimno, todos se
descubren, caé el telon)
Nota — Igual exactamente ai libreto por el cual se
represento la obra en el Teatro de la Zarzuela de
Buenos Aires, y de cuya edición queda un ejemplar
depositado en la imprenta editora.
CARTA DEL SENOR N. GRANADA
Autor de este jug-uete cómico lírico, al senor Quin-
tino BOCAYUVA, DIRECTOR DE u O PaÍZ " DE BjO DE
Janeiro.
Dada á la publicidad eu momentos de llevar á la
prensa .esta 2.a edieión d^l " Juca-Tigre ", la carta que
el senor Granada, autor de la tan sonada obra, dirije
al senor Bocayuva, su amigo, sobre los antecedentes
de este libreto, y los acontecimientos suscitados por su
recuerdo, después de dos anos eo Rio de Janeiro, no
hemos podido sustraernos al deseo de msertarla en este
libro, por creerla absolutamente pertinente y de per-
fecta oportuuidad, con respecto al trabajo escénico que
le dá títuio y motivo.
Pretendemos a«í mismo propagar de una manera
más amplia y eficaz ese bien escrito y mejor pensado
documento, que estamos seguros será leído con placer
por todos los que adquieran un ejemplar de la pre-
sente edieión. ,
Montevideo, Júlio 30 de 1896.
Sefíor Quintino Bocayuva Director de u O Pais ", Bio
de Janeiro.
Estimado amigo :
Creo que llpgará sin dificultad esta carta á sus ma-
nos, sin que tenga que intervenir la prensa, la fuerza
pública, y la diplomacia, en favor de las garantias que
patrocinan la libre circulación de la correspondência.
Afortunadamente, va mi pensamiento hasta Vd. pro-
tejido por esa deleznable pêro sagrada envoltura de
papel, que será Vd. <s\ único en romper, para encon-
- 58 -
trarse cara á cara con las letras de este, su viejo amigo,
introducido intelectual y furtivamente hasta su gabi-
nete en el centro de esa gran metrópolif á la que se
han empeíiado en empequenecer á los ojos extraiàos,
algunos de sus intransijentes y mal aconsejados hijos.
Seguro de mi inmunidad desde lejos amenazada, y
tranquilo y sereno ante la presencia y en el hogar dei
ilustre intelectual, dei noble patricio, y dei afectuoso
amigo, entablo. con él mi plática íntima y sincera, sin-
tiéndome dichoso de hacerlo, con la ilusión de que me
encuentro vis-á-vis á su simpática persona, en el cen-
tro de la romântica ciudad que confinan las altas y
boscajosas serranias, besan las aguas azules de su
esplêndida bahía, abanican las palmeras, y sahuman
los azahares.
Sé que una obra mia teatral, nacida en un momento
de bullicioso buen humor, poço meditada tal vez, pêro
sin híei ni malquerencia para ese hermoso pais, y mu •
cho menos para las personalidades notables que tanto
brillo y tanta honra le han dado, fuera y dentro de
sus fronteras, ha puesto mi nombre ahi en el Índice
de las patrióticas indignaciones, alcanzando esta con-
dena, levantada por las exejeraciones dei vehemente ca-
rácter nativo á las eminências de los grandes aná-
temas nacionales, á gentes estranas á la inspiración y
factura de esta malhadada obra, y hasta á inocentes
dei crimen de haber aceptado escenicamente algunas
de sus cómicas personiíicaciones.
Mientras la nota de agravios se ha circunscrito por
parte de los presuntos ofendidos á vibrar sus ódios
sobre mi humilde persona, no he dicho una palabra,
sabiendo por esperiencia cuan difícil es defenderse y
convencer explicando intenciones y manifestando ante-
cedentes y razones de órden moral, á los que se lan-
zan en brazos de la violência, movida el alma por
pasiones, que, no porque sean de orígen nobilísimo y
generoso, dejen de ser pasiones, y como tales ciegas
irreflexivas y vehementes.
- - 59 -
Pêro llega hasta mi lo acaecido en esa grande y
civilizada capital, con los artistas de la Compania
Pastor en su último viaje de este mes de Júlio,, y en-
tristecido por la participación indirecta, aunque principal
que se me ha querido dar . en esos desagradables acon-
tecimientos, rompo mi hasta ahora meditado silencio,
dirigiéadome á Vd., uno de los hombres de más clara
inteligência, de más altas condiciones de carácter, da
más noble corazón, de su tierra, invocando los ante-
cedentes de nuestra vieja amistad, y el respefco y
carino mútuos conque por muchos anos hemos carac-
terizado estos para mi honrosos vínculos, para decirle
á Vd. algo, que no habria dicho jamás á nadie, ni
aún bajo la angustia de las más enérgicas presiones
personales.
Mi posición actual, como la que he ocupado siempre,
y en la que usted me ha conocido desde que por pri~
mera vez nos estrechamos la mano; las condiciones de
carácter que creo Vd. me reconoce, no dán lugar á
falsas interpretaciones sobre el propósito y sentido de
esta carta.
No tengo nada que esperar, ni de Vd., ni de su
país, ni de sus compatriotas.
He llegado á esa edad, en qae las aspiraciones se
reconcentran en el hogar, cuartel de invierno caliente
y afectuoso, en el que se repliega el espíritu ( j de-
masiado tarde tal vez ! ) despuós de los rudos com-
bates librados en la edad juvenil, en pró de ideales
cuya tradición recibimos de nuestros padres, y mo-
rimos generalmente dejándoselos aún en lote mitoló-
gico á nuestros hijos.
Mis relaciones exteriores, se circunscriben ai circulo
carinoso de mis amigos, y uu poço mas allá, en ese
país en el que todos los que soíiamos, tenemos un
enviado extraordinário alado; país en el que brillan con
luz sideral, ai lado de las grandes y luminosas páginas
de la historia, el nombre de sus héroes, el de sus can-
tores, y el de todos los que inmortalizaron sus própios
- 60 -
nombres O los agenos cori las creaciones divinas de
sus hechos ó de su intelecto, las gratas idealizaciones
dei arte, de la poesia, de las buenas y nobles letras,
por íin, culto ferviente de todos los que creemos haber
venido á este mundo, no tan solo para enriquecer co n
los despojos de la matéria, su tierra próvida y ge-
nerosa.
I Porque rara combinación de circunstancias, vivien-
do como vivo, y pensando como pienso, he venido en
un momento de impremeditada lijereza, á herir la ex-
trasensible susceptibílidad de sus compatriotas, levan-
tando en el ânimo, aúa de los que piensan y racioei-
nan (lo digo por usted), cuando menos un sentimiento
de reproche tácito, aunque para mi dolorosamente ex-
presado ?
I Qaé antecedentes y razones, promovieron en mi la
idea de escribir esa obra teatral ?
I Un motivo político ?
No.
Coníieso á usted, que viviendo, como quien dice,
pared de por médio con esa República, á la hora de
esta, aun no me doy cuenta exacta de los móviles, las
razones, las miras y los propósitos de la revolución.
No sé que era lo que querian y porque se mataban.
Bien está, que tengo entendido que muchos han
muerto en ella, llevando á la tumba esta misma igno-
rância.
Personalmente, pues, no tenía rencores que desaho-
gar, ni agravius que vengar.
Adernas, no está en mi carácter, ni entra en mis
convicciones, desahogarme ni vengarme de esa manera.
Dejemos pués este punto de mi auto-interrogatorio
y pasemos á otro.
g Antipatia nacional ?
No comprendo ese salvajismo.
Me considero un hombre bastante moderno, para
no reconocer en el mundo mas que dos condiciones en
los hombres, que pueden relevar en mi ânimo mayo-
- 61 -
res ó menores simpatias : los inteligentes, y los que
no lo son.
Todas las dernás calidades y defectos, tienthi en mi
alma dos registros: el de la admiracion, y el de la
benevolência.
Querer mal á un ser humano porque ha nacido bajo
tal zona, en tal ó cual longitud y latitud equatorial,
me parece la mas bestial de las bestialidades.
Cuando yo veo entampadas estas palabras, que ahí
tienen la mania de repetirias mucho: por ódio á nues-
tro país! me creo transportado á épocas prehistóricas,
y me parece ver caér, como por arte de m%ia, el
grandioso palácio de nuestra tan costosa civilización,
dejando en su lugar la mancha pavorosa dei oscuran-
tismo.
No ha podido, pues, ser tampoco ese el móvil de mi
gran pecado literário.
^Tendências de mezquino lucro, halagando bajas y
rastreras pasiones, para explotarlas en favor ds necesi-
dades más ó menos legítimas?
Usted mejor que nadie conoce estas tierras, mi
estimado amigo, y sabe por experiência que no son
las letras (no hablo de las de cambio) las que sacarán
jamás de apuro, ni darán de comer á los que tengan
la inocência de confiar en ellas como en el único
médio de subsistência.
Si la obra á que aludo, aún siendo representada
una sola vez, y á pesar de su verdadera insignificân-
cia, rompió la ley general de la indefereucia y apatia
en la demanda comerciai de los trabajos literários, fué
debido á la propaganda que ustedes mismos hicieron
sobre ella, dándole el valor de la curiosidad, ya que
no tenía ninguno por sus propios méritos.
Planteada, pues, la cuestión en este terreno, y que-
dando sentado que no fueron ni la pasión política, ni
la antipatia nacional, ni una venganza personal, ni la
idea de lucro, los móviles que promovieron en mi la
de escribir esa comedia, queda tambien la verdadera
- 62 -
incógnita por deecubrirse, y eso es lo que voy á hacer
ante usted, con toda ia sincaridad de mi alma, de una
manera franca y expontânea, pues ni usted me ha
pedido esta confidencia, ni nadie me obliga á hacerla .
Se la ofrezco á Yd. en holocausto á nuestra antigua
amistad jque yo tengo en tanto! -En desagravio de
cualquier remota idea de ofensa qne Vd. pudiera ha-
ber encontrado en mi obra hácia su pátria, que honro
y estimo, como pretendo que sea honrada y estima-
da la mia ; en satisfacción á cualquier herida por leve
que fuera, inferida por la lígereza de mi festiva musa
á la delicada suceptibilidad de sus ideales cívicos.
Qaiero adernas que alcance esta mi ofrenda á todos los
que alguna vez me distinguieron ahí con el dulce
titulo do amigo, y por íin, á todos los ciudadanos bra-
sileros de recto y elevado raciocínio, de alma honrada
y noble corazón, que no son poços en esa tierra, en la
que calienta el sol y exalta hasta las mas elevadas
manifestaciones, ai lado de las vehementes y vio-
lentas pasiones, las grandes y profundas virtudes,
los nobles y generosos instintos.
Mi libreto nació en médio de una de esas alegres
expansiones festivas, en que la inspiración se sembili-
za, por decirlo así, para recibir la impresión fácil y
expontânea de las notas cómicas ó ridículas.
No era aún el momento álgido de la revolución
riograndense, ni habían acaecido los últimos sucesos
que verdaderamente la dramatizaron.
Recibíamos los diários de Rio, entre ofros el suyo mis-
mo, O Paiz, si mal no recuerdo, los cuales traían diaria-
mente artículos y correspondências dei teatro de la
revolución, en los que predominaba la nota festiva y
epigramática.
A alguien se le ocurrió, leyendo los nombres con que
amenizaban las alegres descripciones bélicas hechas
por los corresponsales de los diários fluminenses, y
ampliadas por estos con sabrosísimos comentarias, que
aquello podría dar tema para una divertida obra
teatral.
Yo fui el designado para escribirla.
Un nombre de aqui, un hecho de allá, una oeurren-
cia sugestionada por aq~el, un chiste apunikdo por el
de más allá, la obra se escribió y usted sabe el resto.
Declaro con la franqueza propia de mi carácter, y
ageno á toda presión.de ânimo, que hasta despues de
su representación, que más que por las protestas de
sus connacionales que fueron poças ó nulas, por un
incidente de carácter político acaecido una vez termi-
nado todo en el vestíbulo dei teatro, fué puesta en el
índice policial, prohibiéndose autoritariamente su re-
petición para la noche siguiente, como ya estaba anun-
ciada, declaro, repito, que, ni á mi, ni á mis amigos,
ni ai seíior Pastor á quien jamás oí producirse con
ódio ni ojeriza hácia el Brasil, como se ha dicho
calumniosamente, se nos habia ocurrido la idea de
que aquel juguete bufo podría ser tomado por nadie
como una agresión á esa gran república á sus iusti-
tuciones, á sus tradiciones, á sus glorias, á sus eminen
tes hombres públicos, universalmente conocidos y esti-
mados.
Hasta entonces me había hecho muchas veces esta
pregunta y esta suposición, perfectamente lógicas :
l Qaienes son Jucá -Tigre, Cospe balas, Peito de
Ferro, Mascaranhas, Sopra canhões, etc., con respecto
á la. entidad política, social, militar, de los Estados
Unidos dei Brasil ?
Nadie.
Menos que nadie, personalidades (si es que han exis-
tido jamás, porque aun estoy en la duda de que no
sean absolutamente imaginativas, como lo creia enton-
ces), personalidades, decia, ridiculamente romancescas,
como Potrillo, Minuet, Penacho, y otros de la Repú-
blica Argentina, donde á la sazón me hallaba, y mil
y mil de otros paises. Intemperantes como los nues-
iros en la hipérbole, imaginativos en el lenguaje, auto-
sugestivos en matéria de proezas fantasticamente sona-
das, y que luego incorporan como efectivas a ia foja
- 64 -
de servicios de sus hechos verdaderos ; pintorescos eu
su indumentária personal, apasionados por las armas
exóticas y terl-orífleas, con las cuales coavierten su
cuerpo en una verdadera panóplia ambulante.
Pensaba entonces, y sigo pensando aún, que el
hombre que por cualquier razón abandona su honrado
y modesto nombre: aquel con que tierna y carinosa-
mente sus padres lo designaron en esta abigarrada
colección humana, en la pila bautismal, cambiándolo
per nombres de animales ó cosas más ó menos espe-
luznautes, con el objeto de meter miedo á la huma-
nidad, se ha puesto él mismo, ai endo ar ese supremo
ridículo, fuera de los respetos que preconiza y sos-
tiene ia ley social con respecto p» sus miembros co-
rrectos y sensatos, ofreciéudose, por el contrario, ai
epigrama, á la sátira, a la caricatura, sm poder que-
jarse de que usen los demás para con él de estas
alegres y á veces mortificantes armas, toda vez que
no ha tenido compasión cie si mismo para ridiculizarse
públira y ostensiblemente
Pensaba enton-es y sigo pensando aún, porque
apoyo mi opinión eu las gloriosas tradiciones clásicas
de la literatura universal, que el teatro, tiene por
principal objto corregir deleitando: ridendo castigat
mores, y que no se siive ai pensamiento mundial de
ia (.ivilización. dei que cada escritor por ínfimo que
sea es un sjldado, halagando, cuando no patrocinando
é insinuando vícios y detectos, por dejadéz ó por
cobardia.
Daudet lo penso así con respecto á su própia
pátria, escribiendo las inmor tales paginas de sa Tarta-
rin, que hau servido más á la educación dei carácter
meridional, que todas las fantásticas, tiernas y dulces
melopeas, ó las altisonantes endechas de Mery ó de
Mistral.
Cito este ejemplo, por ser reciente y nada más,
porque desde los tiempos más remotos de la literatura
y dei arte escéuico, desde Eurípides con su inmortal
- 65 —
é inimitable Cyclope, hasta nuestros dias, la literatura
teatral que há dejad<» una verdadera huella como
factor en el triunfo de la oivilizición de que hoy tanto
nos envanecemos ha sido aquella que ha esgrimido
la fusta dei ridículo, que es el que mas directa y
energicamente impresiona el ânimo de los humanos,
como nos lo está demostrando ahora mismo, la mo-
destísima y mal pergenada farsa cómica que dá lugar
á estas letras i_y
En ella, no hallará usted una sola palabra, una sola
insinuación. una sola reruotísima alusión á la entidad
mornl, social ó política dei Brasil
Todo lo contrario : su tinal es una apoteósis á esa
nacióu, esposando el iltimo cuadro la verdadera filo-
sofia de la obra, concebida en estos términos, que
qniero transcribir, para terminar dignamente esta mi
larga carta.
Diee el ingeniero Mv. Suhaw : — Nosotros venimos
á trazar un ferro carril eu la frontera de este hermoso
país, para ver si la locomotora concluye estas viejas
peleas entre hermanos.
Doctor. ; Bravo miscer Schaw! ^Ha oido usted mi
1 general ? Este es el ejército que tiene que vencer
á todos los ejércitos ( envainan los sables ) y con-
cluir con todas estas ridiculeces anacrónicas, en
un país hermoso, rico y grande.
La República Argentina, así venció á su tradicional
caudillaje, y arrolló á Ia barbárie hasta los confi-
nes dei desierto! (toma un jalón). Estas son las
lanzas (pone un teodolito) estas son las ametra-
lladoras de la civilización!
La República Brasilera tiene glorias que respetar, y
la sangre de sus hijos no debe de ser vertida en
contiendas estóril^s.
jVivaa los Estados Unidos dei Brasil, libres, fuertes y
civiiizados!
Todos j Vi vau!
Jucá. (entusiasmado) Yo soy brasilero antes que todo.
Puedo ser uri hombre oscuro; pêro sienfco el amor
de Ia pátria dentro de mi pecho, como el primero.
DejemoL las bromas á un lado. SefLor Schaw, yo
quiero ser el primero que dé guardiã de honor á
su empresa civilizadora.
Doctor. jVivan los Estados Unidos dei Brasil, fuertes
y civilizados!
Todos. jVivan!
(La orquesta, toca el Himno Brasilero, todos
se descubren, y cae el telon)
Si Vd., si mis amigos do ahí, si mis furiosos detracto-
res brasileros, no se descubren y gritan jviva! ai final
de mi comedia, no son patriotas, no esp^erimentan
verdaderamente ese sentimiento, en consonância con
los modernos triunfos dei progreso actual!
Lastimado su amor própio por el ridículo que pueda
caer sobre sus pintorescos caudillos, cierran los ojos
á la moral que sarje de la obra y que levanta hácia
lo alto el nombre brasilero, desligándolo de esas bas-
tardas y bajas personificaciónes que pudieran daíiarlo, y
las cuales quedan anonadadas en la oscurídad, por la
critica risuena, pêro severa. %
Tengo para concluir que decir una palabra sobre
la mistificación que se ha querido hacer sobre el
ejército, presuntivamente involucrado en las escenas de
mi obra.
£ Quién ha mentado para nada en ella ai Ejército
Brasilero?
Eatiendo por Ejército, á los militares leales y hones-
tos que forman los cuerpos de líaea de la nación, y
que han mantenido siempre con sus bayonetas el
principio soberano de la autoridad y de las leyes.
A ese lo conozco desde largos anos, y más de una
vez he narrado sus gloriai, ai ocuparme de las jorna-
das dei Paraguay, en las que tuve el honor de figurar
como humilde soldado.
Dígales Vd. mi amigo (está obligado á ello como
patriota y como tribuno) á los jóvenes cadetes de esa
1 - 67 -
Escuela Militar, que no es comendo artistas inocentes
é inermes por las calles de E.ío, que se llega á la alta
investidura de guardianes armados de ^a honra y el
decoro nacional, y que sus padres, mis companeros de
armas en el Paraguay, no fué así como conquistaron
las gloriosas condecoraciones que ostentaa con orgullo
sobre el pechOj como yo las guardo con veneracióa en
el cofre de mis recuerdos, único tesoro de mi honesta
pobreza. ^
Y digales á los jóvenes estudiantes de esaUniver-
sídad, que si antes de adquirir la honrosa laurea, ya
empiezan por desconocer el derecho de opinar, la
libertai de escribir su pensamieato en la forma y
modo que craa cada uno más conveniente sobre cosas
que no atacan la moral, las bueuas costumbres, y
sobre todo, el alto sentimiento de la nacionalidad; que
si se mezclan en asonadas para arrojar de sus playas
á extrangeros indefensos, reos dei delito de ser contrata-
dos por un hombre que se le ocurrió un dia repre-
sentar una obra en que se criticaban ridiculeces más
ó menos típicas de ese país, vale más que empiecen
por quemar sus propios libros, entre cuyos clásicos
enconfcrarán las ardientes y tremendas catílinarias, y
los aun resonantes acentos de Tácito y Juvenal.
No quisiera que esta larga y pesada carta, ahondára
en Vd., más y más, por lo estéril y desabrida, el
sentimiento de despego que desde lejos siento esperi-
menta Vd. desde el dia fatal, por nuestra vieja amistad.
Si fuera así, le rogaria la eliminara por completo,
haciendo con ella un auto de fé, junto con el m il na-
dado Juca-Tigre ( el mio, se entíende ) á ver si así, y
despues de aventar sus cenizas á los cuatro vientos, y
pronunciar el mas terrible de los conjuros sobre su
memoria, me estrechaba usted como antes la mano
de amigo que le tiendo á traves de la distancia.
NiCOLÁS GrRANADA.